Capitulo 32
Isabella
Rosalie estaba en la
ducha. Era mi oportunidad para localizar mi teléfono. Ella aceptó apagar el suyo
también. Hemos estado viviendo sin nuestros teléfonos por más de veinticuatro
horas, y en verdad estaba manteniendo el rumbo.
Saqueando su bolsa,
no pude creer que fuera tan fácil. Simplemente lo había puesto en el lugar más
obvio. Confió en mí cuando obviamente no debería haberlo hecho.
La manzana apareció
en la pantalla cuando el teléfono encendió.
Mi corazón se hundió.
Varios mensajes y
textos perdidos.
Eran todos de Edward.
¿Pasó algo?

