lunes, 27 de junio de 2011

CAPITULO XVI PO


POV BELLA

-¡Despierta bella!- escuche que me decía alguien, abrí lentamente los ojos y fije mi vista en Lucas.

-Ya aterrizamos, es hora de bajar del avión- me dijo sonriente. Me levante de mi asiento y lo seguí, pasamos por nuestras maletas y salimos a la sala de llegada.

Le marque a Edward pero no me contesto, Lucas se acerco a mí.

-¿Quieres que te lleve?- pregunto.

-si por favor, Edward no me contesto, de seguro esta dormido- le dije, apenas eran las 8 de la mañana, de un dia sin clases, lo mas probable es que siguiera durmiendo.

-anda vamos- el tomo mi maleta y yo solo me quede con la pequeña mochila donde llevaba mi pasaporte, algo de dinero y los demás papeles importantes. Salimos del aeropuerto, pensé que tomaríamos un taxi pero estaba equivocada.

-Joven Masen- dijo un hombre de unos 40 años aproximadamente, tenia algunas canas que adornaban su cabello. Se acerco a nosotros sonriendo.

-Hola James- le dijo Lucas- Esta es bella, una amiga muy querida para mi- le dijo el, el señor me sonrió amablemente. Y nos abrió la puerta de un Mercedes color negro.

-Adelante madame, bienvenida a Londres-. Me dijo sonriente

-Gracias- le dije

-¿tienes la dirección de Edward?- pregunto Lucas.

-Si, aquí esta- le dije extendiéndole una tarjeta donde habia a notado la dirección.

-James, llévanos a esta Dirección por favor- le pidió al chofer- entregándole la tarjeta, el señor se subió las maletas a la cajuela y luego se subió el para conducir.

-Sus padres están feliz de su regreso Joven Lucas- dijo el señor

-James, ya te he dicho que me hables de tu, somos prácticamente familia- le dijo Lucas divertido.

-¿Hay algo que no se?- le dije mirándolo- ¿Qué tan Importante es tu familia aquí en Londres?- le pregunte, el solo sonrio y movio la mano como restándole importancia.

Londres Era muy bonito, mas bonito de lo que recordaba, era muy pequeña cuando venimos, las calles estaban repletas de personas realizando sus compras navideñas de ultima hora, el Big ben Se alzaba imponente desde su torre, y el rio Tamesí, se veía flanqueado por una ligera capa de nieve a los costados.

-Es hermoso- le dije a Lucas.

-Si Londres es muy bonito- me dijo con una sonrisa.-¿Se quedaran solo o irán con sus abuelos?- pregunto de repente. La verdad preferiría quedarme sola con Edward pero le habia prometido a papá visitar a los abuelos.

-Iremos con los abuelos- le dije- Condición de papá- le dije encogiéndome de hombros, el sonrió divertido. Después de un rato aproximadamente media hora, llegamos a un edificio color arena, tenía grandes ventanales.

-Aquí es- dijo el chofer.

-Gracias james- le respondió Lucas, el bajo y me abrió la puerta, me ayudo a bajar mi maleta y entrar al edificio.

-Bella…- dijo lucas, yo me gire a verlo

-Gracias Lucas de verdad- le dije antes de darle un abrazo tratando de imitar a emmett.

-De nada pequeña- me dijo abrazándome también- Esta es mi dirección y el teléfono de la casa- me dijo extendiéndome una tarjeta, la tome y la guarde en la bolsa de mi abrigo.-Cualquier cosa que necesites solo llámame- dijo sonriendo

-Gracias Lucas, eres un gran amigo- le dije.

- Me gustaría conocer a tu… a Edward- me dijo sonriendo.- Asi que te llamare para ponernos de acuerdo- me dijo.

-Claro- le dije-Gracias- le dije una vez mas.

-Te quiero peque cuidate- me dijo subiendo a su auto móvil, me di la vuelta y entre al edificio, el vigilante me miro un poco extrañado, pero le dije que venia de visita con Edward, el sonrio y se encogió de hombros.

-tu debes ser bella- me dijo, yo asentí sonrojada.

-Adelante, pasa tu hermano habla mucho de ti- dijo el- ¿Sabes en que piso esta? ¿O quieres que le avise?

-Es una sorpresa- le dije- Y si se que piso gracias- añadi, el sonrió y me ayudo con la maleta hasta el elevador, entre en el, y presione el piso donde se quedaba Edward, los nervios me mataban, esperaba que se pusiera feliz al verme, luego le pediría ir con Lucas para que se conocieran y asi se acabaran sus ataques de celo, que tontito es, si no puedo amar a nadie que no sea el, suspire, las puertas del elevador se abrieron, yo Sali y camine por el pasillo hasta quedar enfrente de la puerta F3, abri el cierre de la mochila donde traia la llave, la tome en mis manos, sonreí y la meti en la perilla de la puerta, esta se abrió y entre en el interior del acogedor apartamento, todo estaba en tonos neutros, blanco, arena y gris. Deje la maleta a un lado de la puerta, estaba muy silencio ahí, tal vez si siguiera durmiendo después de todo, camine por el corredor que supongo conecta las habitaciones con el resto del departamento, camine y me golpee con la pata de una mesita que estaba por ahí, contuve el quejido de dolor, si Edward estaba dormido no quería despertarlo, me acerque con cuidado a la puerta principal y la abri, nunca pensé encontrarme lo que vi.

Edward estaba sentado en la cama, abrazando a una chica que usaba su camisa del equipo de soccer del instituto, ella tenia su cuello rodeado con los brazos, no se habían percatado de mi presencia, hasta que solté un suspiro, ambos voltearon hacia mi, Edward abrió los ojos con sorpresa. No necesitaba ser genio para saber que ella era victoria, era exactamente igual a como la describió Edward.

-Vaya que esta enferma- le dije

-no es lo que crees- dijo, pero yo di media vuelta y eche a correr por donde habia entrado, abri la puerta, y cogi mi maleta, estaba por salir cuando alguien me sujeto por el brazo, era Edward.

-Deja que te explique-

-Suéltame, no me toques- le dije, empuje la maleta y el cayo con la maleta encima, no me importo dejarla tirada ahí, solo corrí, corrí lejos de el.

-Detengan el elevador- le dije a la señora que había entrado en el, después de que entre y me gire pude ver que Edward corría hacia ahí, por suerte las puertas se cerraron, yo suspire, las lagrimas caían a borbotones, las personas que estaban dentro del elevador me veían con lastima, todo era mentira, siempre lo fue, no pudo mantener su promesa.

El elevador abrió sus puertas en el lobby, Salí de el a toda prisa, corrí a la calle y me subí en el primer camión que paso.

-Bella- escuche que grito Edward a lo lejos, pero no me importo, solo quería morirme, pague el boleto de autobús y me senté en la parte de atrás, lleve mis piernas cerca de mi pecho y las uni con mis brazos rodeándolas. Sentía un vacio en mi pecho, era como una herida profunda que sangraba, todo lo que me dijo, las promesas, los besos, las caricias, todo fue mentira.

Me baje en un parque, solo llevaba mi mochila al hombro, la maleta con mi ropa y objetos personales se quedo en la sala de Edward, Edward como dolio pensarlo. Camine hasta una banca, me sente, la gente pasaba con compras en la mano, todas sonrientes, haciendo bromas y riendo entre ellos, ajenos a mi dolor, me sentía sola, vacia, rota. Necesitaba a mi mamá para que me abrazara y a papá para que dijera “princesa, tranquila todo estará bien”, quería a alice y a Rosalie para que me consolaran, necesitaba a mis amigos, pero ellos no estaban, estaba sola, completamente sola en una ciudad que no conocía. Una ligera lluvia comenzó a cubrir la ciudad, todos apuraron el paso, yo quede sentada en la banca, con la lluvia bañándome, el celular no habia parado de sonar, pero no pensaba contestar, ¿para que? Me dije.

El frio comenzó a calarme los huesos, aun era temprano, no pasarían de las 11 de la mañana, ¿tampoco tiempo ha pasado?, se sentía como si fueran siglos, pero cuando tienes el alma rota ¿Qué importa?, la lluvia adquirió mas fuerza, tenia frio, miedo, dolor, meti las manos dentro de mis bolsillos mientras las lagrimas seguían descendiendo por mi rostro, en tonces lo toque, la pequeña tarjeta blanca con la dirección de lucas, ¿Deberia? Me pregunte, mi celular no dejaba de sonar, lo tome y corte la llamada, marque el numero que conocía de memoria.

-Hola bella- saludo Lucas tras el segundo timbrazo.

-Lucas…- solloce.

-¿Qué pasa? ¿Estás bien?- me pregunto alarmado

-Me mintió Lucas- le dije- nunca me quiso- le dije sosteniendo el teléfono muy fuerte, la lluvia no me dejaba oír por completo.

-Bella ¿Dónde estás?- me pregunto

-no lo sé, llueve mucho y tengo frio- le respondí

-¿dime que ves bella?- pregunto, escuche que se movía por que resonaban sus zapatos por donde pisaba.

-Es un parque, hay gente, arboles, muchos árboles…-

-¿Qué más?- me pregunto- ¿dime que mas princesa, que ves?- me dijo

-Hay un soldado con su rifle- le dije mirando una estatua que se encontraba a unos 15 metros de donde yo estaba.

-Ya sé, no te muevas de ahí bella, espérame- me dijo

-Si…- Fue lo único que le respondí, me abrace el cuerpo con mas fuerza, la lluvia no cesaba de caer y el celular sonaba, y sonaba, quería que parara.

-¡Bella!- escuche que me gritaban por un momento me asuste pensé que era “El”, no quería verlo, pero no, en realidad era Lucas que venía corriendo, medio sonreí para luego volver a llorar con mas fuerza.-todo esta bien, tranquila- me dijo abrazándome.

-no, nada estaba bien- le conteste.

-Ya estoy aquí, tranquila princesa- repitió y me tomo en brazos. Comenzó a caminar y yo enterré mi rostro en su pecho, con el me sentía segura. Subimos a un auto, no me percate que era el mismo mercedes del aeropuerto, me sento en los asientos de piel.

-¡James rápido por favor!- le dijo al chofer- estas empapada Bella- me dijo mientras desabrochaba mi abrigo.

-Lo siento- le dije, el me sento en su regazo y me puso su chaqueta, era la misma que me puso la primera vez que nos vimos, se la regrese despues de la segunda vez que nos encontramos.

-No tienes que disculparte- me dijo besando mi frente, me abrazo.

-No tenia a nadie- le dije llorando

-Shuuu, tranquila, me tienes a mi, siempre me tendrás- dijo abrazándome mas fuerte y acariciando mi cabeza. Yo me aferre a sus brazos, quería que me sostuviera para no romperme mas, llegamos a una gran casa, un enorme porton negro se abrió en dos, el chofer entro en el patio y rrecorrio el camino que se encontraba flanqueado por rosales de color blanco, el coche freno su andarm me di cuenta que de un lado habia una fuente muy grande, con angelitos de donde salian pequeños chorros de agua, si no me sintiera tan mal, podría disfrutar de la vista. Lucas me saco del auto en brazos, reconoci a James por que le sostenía la puerta, me dio una timida sonrisa, yo se la respondi pero estoy segura que fue una mueca en lugar de una sonrisa.

-¿Esta bien?- pregunto una voz de mujer, levante un poco la vista y pude apreciar a una señora de pie en las escaleras.

-Esta empapada madre- le respondió el.

-Ya esta lista la habitación- le respondió ella- Llamare a un medico- le dije

-No doctores no- le dije un poco mas alto de lo que hubiera deseado.

-Tranquila, no habrá doctores- me dijo Lucas besando mi frente de nuevo, entramos en una habitación decorada en tonos pasteles, parecía la habitación de una chica, las sabanas de la cama eran color rosa suave, eran de seda, lucas me recostó ahí y me saco los zapatos.-Neceitas quitarte esa ropa- me dijo.

-No tengo mas ropa- le dije- Mi maleta se quedo en…- el puso sus dedos sobre mis labios.

-Mamá me traes algo de ropa por favor- le dijo a la señora que se encontraba a unos pasos de la cama, no me había percatado de que ella estaba ahí.

-claro hijo, ahora vuelvo- respondió ella. Se fue dejándonos solos.

-hay Lucas- le dije rodeando su cuello con mis brazos y acercándome a el, escondí mi rostro en su pecho, el solo se limito a acariciar mi espalda.

-todo está bien, ya estas en casa- me dijo

-Aquí esta la ropa hijo- dijo su madre entrando en la habitación, solté a Lucas y el extendió la mano a su madre para coger la prenda de ropa que había traído.

-Te quedara algo grande pero es lo mas pequeño que encontré- me dijo con una sonrisa

-Gracias- le dije, ella sonrió de nuevo.

-Cámbiate, voy por algo para que comas- me dijo Lucas levantándose de la cama y besando el tope de mi cabeza. Dejo en la cama un camisón de seda color marfil, me quite la ropa mojada, me puse el camisón y me meti en la cama, me cubri con las suaves mantas.

La madre de lucas entro con una bandeja con un plato de comida y un vaso con jugo y otro con soda. Ella me sonrio.

-Eres tan bonita como me conto lucas- me dijo, me sonroje no pude evitarlo.-Hay pero que descortés- dijo ella- no me he presentado- dijo poniéndose de pie de nuevo- Elizabeth Masen- me dijo extendiendo su mano, la tome, era muy suave, tenia una sonrisa maternal casi como la de mamá.

-Isabella Cullen- le dije- Pero solo llámeme Bella- le dije.

-Hay pequeña, tus ojitos están tan tristes- me dijo sentándose en la cama-Lucas viene en unos minutos, Tuvo que hacer una llamada importante.

-Lo lamento- le dije, ella me miro interrogante-Lamento molestar, de verdad no era mi intención- le dije.

-Oh no cielito, no molestas- me dijo acariciando mi mejilla- Eres una invitada en esta casa, Lucas te considera como una hermana, y si dios me hubiera dado una niña me hubiera gustado que fuera como tu, mi hijo solo habla maravillas de ti- me dijo sonriendo.

-¿De que hablan?- pregunto Lucas entrando en la habitación-¿Estas mejor?- me pregunto sentándose junto a mi en la cama.

-Un poco- le respondi.

-Los dejo para que platiquen- dijo su madre poniéndose de pie.

-Gracias Señora Masen- le dije con una sonrisa.

-De nada cielo, y nada de Señora Masen, llámame Elizabeth- dijo con una sonrisa.

-Gracias Elizabeth- le dije, ella sonrio, asintió y salió del cuarto.

-¿Estas mejor?- me pregunto lucas abriendo sus brazos, yo me escurri entre ellos y me abrazo.

-Gracias- le dije-Eres demasiado bueno conmigo- le dije, mi espalda estaba recostada en su pecho, el acariciaba mis cabellos.

-Ya sabes que te quiero mucho- contesto, yo me tense, el rio- no te preocupes bella, ya sabes que te quiero como si fueras mi hermana- me dijo, yo me relaje.-¿Me diras que paso?- pregunto.

-El estaba con ella- le dije-En su cama- sentí que las lagrimas inundaban de nuevo mis ojos, el solo me abrazos mas fuerte, y me dejo llorar en su hombro.

-No vale la pena que llores por el- me dijo acariciando mi mejilla- Pero…-sabía que estaba por darme una de sus opiniones que siempre ponían en jaque lo que pensaba-Deberías dejar que te explique- me dijo-Tal vez si sea una confusión- me dijo escogiéndose de hombros.

-¿confusión?- le pregunte en un grito-Por dios Lucas, estaban en la cama, ella tenía puesta una de sus camisas- le dije recordando la escena en mi cabeza.

-A veces las cosas no son lo que parecen- me dijo

-no lo defiendas- le gruñi-El me mintió lucas, me dijo que no iria por que estaba enferma, y resulta que estaba con ella en la cama, no tejían- le dije molesta y dolida.

-No discutamos- me dijo- Todo será como tu quieras, descansa un poco-me dijo-Duerme un par de horas son casi la 1- me dijo levantándose de la cama.- No comiste- me dijo

-no tenia hambre- le dije lavantando la vista.

-Comeras luego- me dijo-Descansa- me dio un ultimo beso en la frente antes de salir de la habitación, mi celular volvió a sonar, no me moleste en mirar la pantalla, sabia quien llamaba, asi que solo lo apague. Me recosté en la cama y abraze una almohada antes de que las lagrimas volvieran a invadirme, no se en que momento me quede dormida, sentí que alguien se sentaba en la cama pero no abri los ojos.

-Se quedo dormida- dijo una voz que reconoci como Elizabeth, la madre de Lucas.

-si, mamá- le contesto el, acariciando mis cabellos.

-Pobrecilla, lloro tanto-

-Lo se- contesto el con voz fría- Tengo ganas de ir y de partirle la cara al infeliz que le hizo esto- dijo furioso.

-Lucas- lo reprendió su madre-No digas esas cosas

-Lo siento mamá- dijo el- Pero mirala- le dijo- Esta sufriendo y no quiero que lo haga, no ella- dijo con tristeza.

-Nosotros haremos que se sienta mejor hijo- le dijo ella- La haremos sentir en casa- Los dos abandonaron la habitación unos minutos después, sentí mis parpados pesados, y volví a caer en la inconsciencia, dormí no se cuanto tiempo, hasta que mi estomago rugió pidiendo comida. Escuche la risita de alguien, abrí poco a poco los ojos.

-Hola- me saludo lucas sentado en la cama.

-hola- le respondí, para después dar un gran bostezo, el rio.-Lo siento- le dije.

-Es hora de que comas- me dijo acercando una bandeja con comida a la cama, la puso sobre mis piernas, yo antes ya me habia sentado con la espalda recargada en la cabecera de la cama.

-Hoy habrá una fiesta aquí en casa- me dijo con una sonrisa-Por noche buena, vendrán algunas amistades, entre ellos mi mejor amigo, me gustaría que estuvieras- me dijo.

-No estoy para fiestas Lucas- le dije

-Solo un rato- me dijo- Para distraerte, no puedes estar encerrada en la habitación todo el dia-

-Quiero ir a casa- le dije- Ire al aeropuerto para cambiar mi vuelo- le dije-me iré hoy mismo.

-que necia eres- dijo el- no creo que consigas vuelo de aquí hasta pasado año nuevo-

-Necesito intentarlo- le dije con tristeza, tenía que volver a casa, no podría permanecer en Londres.

-Quédate los días que tenias pensado- me dijo tomando mi mano- anda pasa navidad con nosotros, con mi familia- me dio con sus grandes orbes azules viéndome fijamente, sus ojos eran como el cielo.

-Lucas, no quiero, necesito ir a casa- le dije

-Anda viniste a Londres por 5 días, quédate- me pidió.

-Tengo que pensarlo- le dije- No te prometo nada- le dije

-Se que lo haras, no hay vuelos- me dijo con una sonrisa de victoria.

-Igual no ire a la fiesta, no tengo ropa – le dije sonriendo.

-Eso es una nimiedad- me dijo moviendo la mano quitándole importancia.

-No saldré desnuda- le dije

-No te dejaría hacerlo- dijo antes de aplaudir y las puertas de la habitación se abrieron, mostrando a dos jóvenes de la edad de Lucas probablemente.-Bianca ayudale a la señortita Cullen a arreglarse- dijo lucas sonriendo.

-Lucas yo…- pero no me dejo continuar. Se levanto y salió de la habitación, las chicas entraron y me sonrieron, dejaron a un lado de la cama, un vestido color verde esmeralda, con zapatillas a juego, un juego de esmeraldas para acompañar el atuendo.

-Es un gusto señorita Cullen- saludo una de ella- Yo soy Bianca y ella es Melina, estamos aquí para ayudarla a arreglarse para la fiesta- me dijo sonriendo.

-Gracias pero, la verdad no se si…- les dije, ella sonrieron y se encogieron de hombros.

-No es bueno contradecir al joven Lucas, es muy mandon- me dijo la que se llama Melina.

-Melina- la reprendió Bianca, la otra joven.

-Tranquila es la verdad- le dije para relajar el ambiente, ambas rieron. Esperaron a que terminara mi comida, luego me hicieron poner de pie para medirme el vestido, después de que me lo probé y comprobaron que me quedaba me lo quitaron, una de ellas entro en el baño y lleno la bañera con esencias de rosas y burbujas, Bianca me acompaño e hizo que entrara en la bañera, melina se dedico a enjabonar mi cabello, mientras me platicaban algunas cosas de Londres, y como es que trabajaban para los Masen, al parecer la familia de Lucas era una de las mas Ricas, importantes e influyentes de Londres.

-su cabello es tan suave señorita Cullen- me dijo bianca sonriendo.

-Llámame Bella- le dije, ella sonrió y asintió, despues de media hora en el baño, las chicas me ayudaron a secarme, me pusieron un aceite y crema para la piel, me enfundaron en el vestido verde, era muy hermoso, hasta la rodilla y escote en V, un poco de vuelo despues de la cintura, los tirantes eran de piedras, las zapatillas, eran verdes, y con piedras que soltaban pequeños destellos, la joyería no se quedaba atrás, era un collar de esmeralda que llegaba justo en medio de mi pecho, los aretes eran dos gotas verdes, adornadas con una ornamenta de oro. Me maquillaron ligeramente, con tonos obscuros para los ojos, y un labial suave.

Me vi en el espejo y no me reconoci, aparentaba mas edad de la que tenia, las chicas aplaudieron cuando me miraron.

-Ohh señorita luce hermosa- me dijo Melina.

-Si, es cierto- apoyo Bianca.

-Gracias, y ya les dije que me llamen Bella-

-No de ninguna manera señorita no es propio- contesto melina, bianca rio.

Unos golpecitos en la puerta nos distrajeron.

-Adelante- dije y segundos despues lucas atravesó la puerta luciendo un elegante smoking negro.

-Hermosa- me dijo tomando mi mano y haciéndome girar para que el apreciara el vestido.

-tu estas muy guapo también- le dije sonrojándome.

- Gracias chicas- les dijo a las muchachas, ellas asintieron con la cabeza y abandonaron la habitación.

-¿Por qué no me habías dicho que eres rico? – le pregunte en cuanto las chicas abandonaron la habitación- tu familia es muy importante ¿Verdad?

-Son tonterías, no quería que me trataras diferente- dijo encogiéndose de hombros.

-Tonto- le dije, el me abrazo y beso mi frente

-Bajemos quiero que conozcas a alguien- me dijo tomando mi mano, salimos de la habitación y bajamos por las grandes escaleras, adornadas con cadenas verdes, había una hermosa noche buena en cada unión entre las cadenas, ahora que estaba mas tranquila podía apreciar mejor la casa, era hermosa, toda adornada en tonos marfil en su mayoría, habia muchas personas en la sala, en cuanto entramos, todos saludaron a lucas, el me presento cortésmente como amiga de la familia.

-Bella, luces hermosa hija- me dijo Elizabeth acercándose a mi para darme un abrazo-Tienes que conocer a mi esposo- me dijo llevándome con ella, Lucas venía detrás de nosotros, sujetando mi cintura.

-amor- le dijo a un hombre que estaba de espaldas a nosotros, cuando volteo sus orbes esmeralda me deslumbraron, eran tan parecidas a …

-Papá esta es Isabela- le dijo Lucas.

-Así que tu eres la famosa Bella- dijo mi nombre como si lo acariciara- Me da mucho gusto conocerte al fin, mi esposa y mi hijo no dejaban de hablar maravillas de ti, desde que llegue esta tarde- me dijo logrando que me sonrojara.

-muchos gusto Señor Masen- le dije. El rio.

-Llámame Anthony- me dijo sonriendo.

-Gracias por alojarme- les dije.

-De nada cielito, nosotros ansiábamos tener una hermosa hija, desafortunadamente dios no lo permitió- me dijo Elizabeth con un dejo de tristeza.

-Mi amor, no te pongas asi- le dijo El señor Masen tomando su barbilla y tirando ligeramente hacia arriba para poder juntar sus labios, desvié la mirada, me dolía ver gestos de amor.

-Perdona a mis padres- dijo Lucas tomando mi mano y llevándome a otro lado de la sala-Son algo efusivo a veces- me dijo

-Descuida, los míos son igual- le dije, por un momento distinguí en su mirada dolor, pero en seguida cambio.

-Lucas- se escucho una voz, enseguida Lucas soltó mi mano y saludo con un abrazo a un chico.

-Stefan, hermano te extrañe- le dijo al chico que estaba parado a unos pasos de mi.

-yo igual, el club no es lo mismo sin ti, Felix se cree la gran cosa- le dijo el chico riendo.

-Te quiero presentar a alguien- le dijo lucas, yo estaba a unos pasos con la mirada gacha.- Bella- me llamo el. Yo levante la mirado y tome su mano que se encontraba extendida hacia mi.

-Este es Stefan Tysdel- me dijo- Mi mejor amigo- sonrio.

-Un placer, Isabella Cullen- le dije estrechando mi mano con el chico, el pareció sorprendido por un momento pero sonrio.

-¿Eres familia de Edward Cullen?- me pregunto, yo me asuste, el conocía a Edward, y no quería tener nada que ver con el, no mas.

-Es mi hermano- le respondi en un ataque de pánico.

-No me dijo que venias de visita, ¿El esta aquí?- pregunto, Lucas observaba la conversación sin decir palabra, yo lo mire con suplica en los ojos e intervino.

-No es no estaba invitado- le dijo en su aterciopelada voz.

-¿Sabe que estas aquí?- pregunto en un susurro.

-Creo que mejor vamos por algo de tomar- le dijo Lucas tomandome de la mano-Ahora volvemos Stefan- le dijo al chico, el asintió y yo camine a la par con lucas, en cuanto estuve en las escaleras comencé a caminar a mi cuarto, lucas me seguía unos pasos mas atrás, llegue a la habitación y entre corriendo.

-Bella no huyas- me dijo lucas cerrando la puerta tras de si.

-El le dira donde estoy-Le dije asustada, no estaba lista para hablar, tal vez nunca lo estaría- Tengo que irme, le dije levantándome y tratando de ubicar la mochila con mis papeles, lucas se acerco a mi y puso sus manos en mis hombros obligándome a sentarme.

-No le dira nada- me dijo acariciando mis brazos- Le pediré que no lo haga-

-Pero…-

-Tranquila bella, no lo veras si no quieres-me dijo

-El me buscara, no lo conoces- le dije con las lagrimas amenazando con salir.

-no lo hara y si lo hace se topara con pared, no dejare que se te acerque si asi lo quieres-

-quiero irme a casa- le dije rodeando su cintura con mis brazos, el acaricio mi espalda suavemente.

-Prometiste pasar navidad con nosotros- me dijo.

-no prometi nada, quiero irme a casa- le respondi.

-yo mismo te llevare, pero despues de navidad.

-Lucas en enserio quiero irme ahora- le dije molesta, el solo reia.

-Vamos bella, sabes que te quiero como a una hermana, mis padres ya te adoran, solo regálales el día de mañana, ellos siempre quisieron una nenita- me dijo con sus ojitos de cachorrito-Hazlo por mí- el había hecho tantas cosas por mí, que no tenía el poder para negarme.

-¿Solo un dia?- pregunte y el sonrio.

-Solo uno, lo prometo- me dijo-Yo mismo ire contigo el dia 26 al aeropuerto y regresaremos a Forks- me dijo sonriendo.

-ok- le dije rindiéndome-Pero prométeme que no vere a…Edward- le dije

-No lo haras- me dijo-No dejare que te lastime de nuevo- prometió, trato de hacerme bajar de nuevo a la fiesta pero me negué, asi que el bajo un rato y prometió volver, le dije que no habia problema que disfrutara, eran sus amistades y yo era una extraña prácticamente. Busque mi ropa para ver si se habia secado, pero no la veía por ningun lado, abri el armario y encontré mucha ropa de mi talla, en un lugar mi ropa de la mañana estaba perfectamente seca y doblada. Cogi una pijama de color rosa, de pantalón y camiseta, además de un sweater, hacia frio. Me cambie y entre en la cama, prendi el televiso, no habia nada interesante que ver, en la mesita de noche estaba mi celular, lo tome y encendí, si Edward habia llamado a casa es probable que mamá estuviera muerta de la angustia, Lo encdendi, enseguida apareció el registro de llamadas, 47 llamadas perdidas de Edward, 15 llamadas de mamá, tenia 30 mensajes también de Edward, marque el numero de casa, aquí eran las 8 de la noche haya serian las 2 de la tarde.

-¿diga?- contesto mamá con voz nasal, de seguro estaba llorando

-Mami- le dije

-Bella, hija por dios ¿Dónde estas?-me dijo angustiada, me sentí mal por hacerles pasar un mal rato.-¿estas bien?

-Tranquila mami- le dije respirando- Estoy con un amigo.

-De ¿Qué hablas?, ¿Qué amigo?- me pregunto sonando molesta.

-Lucas- le dije-Ya te habia platicado de el- le dije

-Deberias estar con tu hermano, en casa de tu abuelo- me dijo- Edward no ha dejado de llamar para saber algo de ti, me dijo que no le contestas las llamadas-

-No me menciones a Edward- le dije molesta.

-Bella ¿Qué paso?- me dijo

-No te lo dire por teléfono, volverá a casa pasado mañana- le dije

-¿Dónde estas? ¿Sigues en Londres?- me dijo alarmada-¿Con quien te estas quedando?

-Mami tranquila, estoy con lucas y su familia, si sigo en Londres, pero no pude conseguir vuelo de regreso para hoy, asi que saldré pasado mañana.

-Nada de pasado mañana jovencita- me grito-Tomas tus cosas y dame la dirección de donde estas, ahora mismo le llamo a tu hermano para que vaya por ti- me dijo.

-No quiero ver a Edward- le grite,-Regresare a casa pasado mañana, y punto, solo te llame para que no te preocuparas- le dije

-Bella, estas loca o que, quiero que vayas con tus abuelos en este instante.

-no madre, no lo hare, me quedare con Lucas, ¿No te dijo Edward por que me fui?- le dije molesta

-me dijo que tuvieron un malentendido- dijo suspirando-Cariño el esta muy preocupado, nosotros igual, no conoces Londres, te podrías perder-

-Estoy bien madre, Lucas es una buena persona, me trajo a su casa con sus padres y ellos son muy amables- le dije

-¿Puedo hablar con el?- me dijo mas tranquila

-Ahora no puede madre, están en una reunión, yo estoy en la habitación de huéspedes por que estoy un poco cansada- le dije

Ella rio molesta-Toma tus cosas y ve con tu hermano- dijo

-Ya te dije que no lo hare, nos vemos pasado mañana en casa, les llamare para vayan por mi al aeropuerto, Te quiero feliz noche buena- le dije apunto de colgar.

-no me cuelgues jovencita- dijo esta vez papá muy molesto.

Bufe- Papi ya le dije a mami que…-

-Me importa un comino lo que paso entre tu hermano y tu, quiero que en este segundo tomes tus cosas, y salgas de donde sea que estés, cojas un taxi y vayas con tus abuelos- me grito

-Feliz noche buena papá- le dije y colgué el teléfono, estaba muy molesto, mañana les llamaría de nuevo, deje el celular en la cómoda, no deja de sonar y probablemente no lo hiciera en toda la noche, bufe y apague el televisor, me acomode en la cama y aplaudí para que las luces se apagaran. No se en qué momento me quede dormida.

-Anda dormilona despierta- sentí a alguien mover mi hombro. Con pesadez abri los ojos, para encontrar a Lucas, su padre y madre, parados alrededor de mi cama.

-Feliz navidad, hermosa- dijo el sentándose en la cama para abrazarme.

-Feliz navidad bella- me dijo tímidamente el Señor Masen. Elizabeth me abrazo como lo hacía mamá.

-Feliz navidad- les dije cuando me soltaron.

-Tus padres llamaron- me dijo Elizabeth, mi rostro debía mostrar pánico porque ella enseguida tomo mis mano-Les dije que estas bien, y que volverás a casa a salvo mañana-

-lament darles problemas- les dije

-no cielito, no te pongas triste- dijo el señor Masen sentándose en la cama también- Es hora de abrir regalos- me dijo como si se lo dijera a una bebé, pensé en vane, esta debía ser su primera navidad con nosotros y en lugar de eso la deje sola. Lucas me cargo como a una bebé a pesar de mis remilgos, sus padres solo rieron, la verdad no sabia que esperar, no era necesaria mi presencia para que ellos se dieran sus regalos.

-Este es para ti- dijo Elizabeth cuando lucas me dejo en el suelo a un lado del árbol de navidad.

-Dios no- le dije-yo no tengo nada que darles- les dije avergonzada, ¿Cómo habían comprado regalos para mi?.

-tonterías bella, es para ti y lo aceptaras sin protestas- dijo el señor Masen muy serio, yo rei y tome el regalo que me extendía Elizabeth.

-ábrelo- me animo Lucas. Era una pequeña caja cuadrada que contenía un hermoso collar de perlas.

-Es hermoso, pero no puedo aceptarlo- si estaba en lo cierto esta perlas eran autenticas y valían una fortuna.

-Eran de mi Abuela- dijo Lucas- No gastamos nada, asi que no puedes poner peros-

-Aun asi, es demasiado- le dije, los tres se miraron entre si y sonrieron.

-Nada de eso bella, aceptalas por favor, nos harías muy feliz- me dijo Elizabeth, como negarle algo a ese mujer con rostro de angel. Asentí y ella aplaudió, ellos abrieron sus regalos, cada uno por separado, eran cosas caras, corbatas y un reloj para el señor Masen, La señora Elizabeth recibió un hermoso collar en forma de corazón, y libros, al parecer le encantaba leer, Lucas recibió un auto nuevo, si un auto, salimos hacia el patio para verlo, era un deportivo rojo sangre, era espectacular, asientos de piel, en color negro, automático, estéreo de ultima generación.

-wow, ¿Cómo lo llevaras a Forks?- le dije y el rio.

-Ya pensara en algo- me dijo riendo, entramos en la casa, yo subi a ducharme y cambiarme, me puse unos jeans, sweater color rosa, junto con un gorro, la señora Masen me dijo que podía usar lo que quisiera. Desayunamos en el comedor, tostadas y jugo, luego salimos al patio a jugar con nieve, Lucas y su padre nos atacaron con bolas de nieve, mientras la señora Masen y yo corríamos despavoridas.

-Tramposo- le grite y el corrió de tras de mi, me alcanzo y me cargo sobre su hombro, parecíamos una gran familia, por un momento desee estar en casa, desee que todo hubiera sido diferente, que Edward y yo hubiéramos podido ser solo hermanos, probablemente seriamos una familia hermosa como los Masen.

-Niños a dentro- dijo Elizabeth sonriendo abrazada de su esposo. –Veremos películas, hasta que llegue tu abuelo- le dijo a Lucas.

-¿tu abuelo?- le pregunte.

-Ya lo conocerás, vive en las afueras de la ciudad, pero es igual a papá- me dijo abrazándome para entrar a la casa, nos sentamos en la sala, y vimos muchas películas, cerca de las 8 el timbre sonó y por la puerta entro un señor vestido con traje, me sentí ordinaria, el lucia muy elegante y yo estaba con jeans y un gorro de lana, todo era de diseñador pero aun asi.

-¿Quién eres?- preguntó el señor después de abrazar a Lucas y mirarme.

-abuelo no seas descortés- le dijo- Ella es Bella- el señor sonrió y se acerco a abrazarme

-Disculpa a este viejo, por ser tan distraído pequeña- me dijo besando mi mejilla-Eres exactamente a como Lucas te describió- me dijo logrando un sonrojo de mi parte, el soltó una carcajada.

-Abuelo, me avergüenzas- le dijo Lucas.

-Vamos, vamos, Tu no eres de los que sienten pena- le dijo abrazándolo de nuevo, entramos en el comedor de nuevo, y cenamos como si fuéramos una gran familia, el abuelo de Lucas me hizo prometerle que volvería algún dia para visitar su casa, empezó a llamarme nieta, yo le sonreí. La velada paso entre bromas y anécdotas de cuando lucas era pequeño, me preguntaron de mi familia y se mostraron muy interesados cuando les dije que tenia un hermano, vi emoción en el rostro de Elizabeth y el señor Masen.

-Es tarde, bella debe descansar el vuelo sale a las 8- me dijo Lucas sonriendo.

-¿mañana te vas?- pregunto el abuelo de Lucas-Quédate unos días mas-

-Me encantaría pero no puedo- le dije sonriendo en un gesto de disculpa.

-En otra ocasión será, ya lo prometiste- me dijo guiñándome un ojo, Lucas me acompaño a mi habitación, mi celular sonaba.

-¿contestaras?- me pregunto con una ceja levantada.

-Se cansara de llamar- le dije quitándome las botas que traía.

-Descansa mañana saldremos muy temprano- me dio besando mi frente

-Gracias Lucas, Gracias por todo- le dije abrazándolo, el se había portado muy bien, el beso mi frente y dejo su rostro muy cerca del mio, me acerque a sus labios pero el me detuvo.

-No te veo de esa manera bella- me dijo apartándome gentilmente, me sentí tonta, nadie podía quererme- ahora estas confundida, eres hermosa, pero yo te veo como una hermana- me dijo besando mi frente- Descansa- dijo antes de levantarse y salir por la puerta. Me cambie de ropa y me meti en la cama, habia pasado tantas cosas, tal vez sino hubiera venido a Londres no estaría sufriendo, pero viviría siendo una tonta. Esa noche tampoco Dormi.

-Te veré en unos días- le dijo Elizabeth a Lucas besándolo en la frente.

-Cuida a bella y a tu madre cuando llegue- le dijo su padre abrazándolo.

-Cuídate cielo- me dijo Elizabeth abrazándome, el Señor Masen me sonrió, al igual que el abuelo de Lucas, “Don Antonio”

-Gracias por todo- les dije abrazando a cada uno. Bese la mejilla de cada uno y les sonreí, Lucas entro conmigo en el avión, cuando nos sentamos le repetí lo mismo que en su casa.

-No tienes que viajar conmigo- le dije

-Quiero hacerlo, no les hará daño pasar año nuevo sin mi- me dijo acariciando mi mejilla, el sonrió y se puso los audífonos de su Ipod, yo hice lo mismo, me recosté en el asiento y cerre los ojos, me voltee para que lucas no me viera, pero era imposible que no escuchara mi llanto, sabia que quería darme mi espacio, agradeci a dios por haberlo encontrado, era un gran amigo, ahora iba rumbo a casa, de donde nunca debí salir.

Olvidaría todo lo que paso, todo lo que vivimos, porque si él no le importo, ¿Por qué a mi si?

Mi celular sonó de nuevo. Edward calling rezaba en la pantalla, lo tome y apague, lo primero que haría llegando a casa seria cambiar mi numero, borraría todo recuerdo de que alguna vez Edward fue algo más que un hermano para mi.


CAPITULO XV PO


POV EDWARD

-¿Por qué diablos no contestabas el teléfono? Te llave como 100 veces, sabes lo preocupada ¿Qué estaba?- dijo bella molesta.

-Lo siento- le dije levantándome de la silla y caminando a la sala, Stefan continuo con su cereal.-Estaba en el hospital- añadi

CAPITULO XIV PECADO ORIGINAL



POV EDWARD
3 MESES DESPUES
-¿Edward?- grito victoria del otro lado de la puerta.
-Ya voy- grite en respuesta, era la misma rutina en los últimos tres meses, victoria siempre pasaba por mí para ir a la universidad, yo le ayudaba con la mitad de la gasolina y como su tutor de cálculo. Abrí la puerta y encontré a victoria recargada en la pared, llevaba un sweater rojo de cuello de tortuga, unos jeans negros al igual que las botas, usaba un gorro de lana que seguramente si Alice lo hubiera visto moría de la impresión.



-hola- susurro ella, la observe y tenía una ojeras más marcadas que el dia anterior, habia perdido peso, estaba pálida, le había insistido hasta el cansancio en que fuera con un medico, primero me dijo que tenía gripe y le recomendé que tomara muchos liquidos y vitamina “C” pero la cosa era que en realidad ya no parecía una gripe, Stefan también lo había notado.



-hola victoria, ¿Cómo te sientes?- le pregunte mientras cerraba la puerta del apartamento.



-Cansada, Esperando vacaciones para dormir hasta el medio dia- me dijo entrando al elevador- ¿Y tu?- me pregunto mientras yo presionaba el botón de la planta baja.



-Deseando ir a casa, extraño a mis amigos, a mis padres y a…- ella no me dejo terminar



-Bella- completo ella- Hablas mucho de tu hermana, debes quererla demasiado- “mas de lo que te imaginas” pensé en decirle pero me calle.- Sabes hablas tanto de ella que me muero por conocerla.



-¿Qué tal tu examen de ayer?- le pregunte cambiando de tema drásticamente, ella sonrio pero no dijo nada, y me siguió el juego.



-Pues bien saque 95, no esta tan mal- me dijo encogiéndose de hombros.



-Es excelente, podrás mantener la beca completa si sigues así- le dije sonriendo.



-Gracias por eso otra vez Edward, si no hubieras hablado con el rector, probablemente estuviera vendiendo chicles en el subterráneo- dijo ella encogiéndose de hombros y bajando la mirada.



-Ya te dije que no tienes nada que agradecer, para esos somos los amigos y créeme que tanto Stefan como yo compraríamos los chicles que vendieras- le dije tratando de no soltar una carcajada.- Ahora no me decepciones y saca diez en calculo-



-muy gracioso Edward- me dijo ella golpeándome en el hombro.



-Anda vámonos que se hace tarde- le dije saliendo del elevador y montándonos en su vieja camioneta. Llegamos a la escuela con tiempo excelente, ni muy tarde ni muy temprano, procuraba hablar con bella en la noche puesto que en forks era de día, habíamos manejado bien el estar lejos, el tiempo ayudo a que nos adaptáramos, aunque a veces querría tomar un avión y volver a casa, sobre todo desde que apareció ese tal “Lucas”, ella decía que era un buen amigo y que no había intentado nada mas con ella, al menos servía para mantenerla lejos del chucho, pero ahora que viajara a casa le dejaría bien claro a ese Lucas que ella no estaba disponible por si tenía alguna doble intención, bella sabia de mi amistad con victoria, una vez ella contesto el teléfono del departamento y bueno no resulto muy bien que digamos, aunque después que le dije que me protegía de los constantes acosos de Tania, bella se declaro su Fan. Cuando se lo conté a victoria se partió literalmente de la risa. Apreciaba mucho a victoria con ella tengo la relación de hermanos que no tuve con bella, porque sencillamente a bella nunca la miraría como mi hermana pero a victoria si, teníamos algunas cosas en común y me gustaba pasar tiempo con ella, Stefan intento tener algo con ella pero victoria no mostro interés por lo que Stefan desistió, aunque alguna vez me dijo que victoria no me veía solo como un amigo, yo creo que se equivoca y si no es asi pues lo siento por Vicky porque mi corazón ya está feliz mente ocupado.



-Llegamos- dijo victoria mientras aparcaba cerca del edifico principal. –Entrare a mi ejecución-



-No seas dramática victoria- le dije riendo de lado por lo que ella rodo los ojos y bufo- Suerte con calculo- le dije mientras bajaba del auto y corria a mi salón de clases. Escuche que me gritaba algo asi como “púdrete Cullen” pero no podía estar cien por ciento seguro, entre riendo al salón de clases donde ya me esperaba Stefan sentado en el lugar a mi lado.



-hola Stefan ¿Qué hay?- le dije



-Hola Edward, ¿tratando de huir de tu club de seguidoras?- trato de bromear pero yo bufe, tania y sus amigas nuevas nunca se cansaban de seguirme.



-Pues si a decir verdad- le dije sentándome y respirando tranquilo por que no estaba tania por ningun lado- Por suerte me librare de ella todo un mes- le dije.



-¿Iras a tu hogar para navidad?- me pregunto



-Si, tengo muchas cosas y personas por quien volver- le dije



-¡Que bien por ti! Mis Abuelo vienen para navidad, despues nos iremos todos juntos a pasar año nuevo en Suiza- me dijo medio aburrido.



-¿No estas muy contento verdad?- le pregunte.



-Mi mejor amigo regresa para pasar las fiestas con su familia, tenia la idea de pasar todas las fiestas aquí para recuperar el tiempo perdido, hace mas de 8 meses que no lo veo- me dijo un pco melancólico.



-Se lo que se siente, mi mejor amigo también esta en Forks y bueno, lo extraño, nos conocemos desde que nacimos- le dije



-Si, con nosotros es igual, por lo menos lo veré en la cena de noche buena- me dijo encogiéndose de hombros y restándole importancia, el profesor entro y nos dedicamos por completo a la clase, las demás pasaron un poco más pesadas estábamos en exámenes de finales de semestre y solo faltaban 3 dias para terminar.



-¡ohoh!- exclamo Stefan- Alerta anti-tania- me dijo y yo gire mi vista hacia donde el miraba y en efecto hay venia tania.



-¡Edward!- grito la aludida mientras me saludaba con la mano.



-¡Dile que morí por favor!- le dije a Stefan antes de caminar con rumbo a los baños, ahí no podría seguirme. Escuche como se carcajeaba Stefan pero segui mi camino. Después de estar escondido aproximadamente 20 minutos en el baño, Sali y me fui directo a la cafetería, Stefan y victoria estaban platicando muy entretenidos hasta que me vieron y rompieron en carcajadas “malos amigos” pensé.



Compre mi comida y fui a reunirme con ellos.



-¡hola Edward!- dijo Vicky todavía sosteniéndose el torso con ambas manos y Stefan disfrazo su carcajada con una toz.



-Si ríanse todo lo que quieran, ojala nunca les pase que una loca obsesiva los persiga hasta otro continente- les dije indignado pero a ellos solo les provoco reir mas fuerte. -Malos amigos- bufe.



-Lo sentimos Edward de verdad- dijo victoria ya más calmada después de tanto reír- Pero es que es súper cómico mirar a Tania perseguirte a todos lados como si fuera un perrito faldero.



-Exacto-dijo Stefan antes de chasquear la lengua.

-Como sea- les dije mientras mordía la manzana que tenia en la bandeja. Ellos soltaron otras pequeñas risitas mas y despues se dedicaron a comer su almuerzo.

Solo faltan tres horas mas de clases y podríamos irnos, el día de hoy casi no había clases. Despues de comer cada quien fue a su salón de clases, Stefan y yo tuvimos examen de fármaco-biologia II y después entregamos un ensayo sobre la enfermedad “El mal Parkinson”. Gracias al cielo me pude librar de tania entre clases ya que como le faltaban algunos puntos para acreditar la asignatura, tenia que “platicar” con el profesor para ver como ganar puntos extras. No quería ni imaginar como los ganaría. Victoria nos esperaba debajo del camino techado que hay entre el area de primero y los de segundo de medicina, a pesar de que ella estudiaba FISICA, se habia hecho un habito el que ella nos esperara para caminar juntos al estacionamiento.

-Hola victoria ¿Qué tal el examen?- pregunto Stefan cerrando el cierre de su chamarra,

-Bien, estoy casi segura que aprobaré- dijo ella con una nota de orgullo.

-Eso es estupendo- contesto Stefan, los tres caminamos al estacionamiento, Stefan nos seguiría en coche hasta mi apartamento, teníamos un trabajo que hacer, y victoria últimamente pasaba mucho tiempo ahí, era como mi hermanita menor, a ella si la veía como una hermana, cocinaba mientras Stefan y yo hacíamos nuestro trabajo para la asignatura de Toxicología.

-Ya casi esta lista la comida- nos dijo victoria desde la cocina.

-Gracias Vicky- le conteste.

-¿Notaste el cardenal que tiene victoria en la muñeca?- me dijo Stefan mientras leia algo en la pantalla de su laptop provocando que yo retirara la mirada de la mia.

-No, ¿De que hablas?- le dije

-si Edward, tiene un pequeño cardenal y ¿Has visto sus ojeras? ¡Por dios son descomunales!- me dijo Stefan medio susurrando para que victoria no nos escuchara.

-Me dijo que esta cansada- le dije

-Yo creo que esta enferma Edward, tu mismo lo dijiste haces unos días, cuando se desmayo recuérdalo- me dijo, y era cierto hace aproximadamente una semana estábamos sentados en uno de los patios de la escuela y de repente victoria se desplomo, la llevamos a la enfermería y la enfermera nos recomendó llevarla con un medico pero ella se negó rotundamente argumentando que se sentía de maravilla que solo se habia pasado su hora de comida.

-Es verdad- le dije un poco preocupado apreciaba a victoria y no me gustaría que se enfermara.

-tienes que convencerla de ir con un medico- me dijo Stefan serio mientras me miraba, yo por mi parte me recargue contra el respaldo del sofá.

-Lo se- le dije con pesar.

-¿Qué sabes?- victoria entro en la habitación con el cabello recogido en una cola de caballo, -La comida esta lista vengan- dijo dándose la vuelta y caminando a la pequeña cocina. Stefan me dedico una mirada y asintió para que fuéramos tras ella.

Los tres nos sentamos alrededor de la mesita y victoria se encargo de servir la comida, nos dio un plato de lasaña a casa uno.

-¿Me pasas la sal?- le dije a victoria cuando casi íbamos a la mitad de la comida, ella me miro un poco extrañada pero no dijo nada, estiro la mano para darme el salero y la tome de la muñeca.

-¿Qué haces?-chillo, pero levante su manga y tenia un cardenal que se veía reciente. Stefan dejo el tenedor en su plato y solo nos miro.

-¿Qué es esto?- le dije mostrándole su muñeca.

-Me pegue con el auto- me dijo retirando con brusquedad su mano, pero la volvi a tomar de la muñeca y levante toda la manga de su sweater a lo largo del brazo tenia pequeños cardenales, algunos parecían mas recientes que otros.

-¿Quién te hizo esto victoria?- le dije, ella solo desvio la mirada- ¿Quién fue responde?- le grite.

-No fue nadie- me dijo mirándonos a Stefan y a mi, retiro su mano y bajo su manga hasta esconder hasta la palma de sus manos.

-¿Quién fue?- le repitió esta vez Stefan serio, era la primera vez que intervenía en todo la conversación.

-Ya les dije que nadie- Dijo en un susurro- Es la verdad nadie lo hizo, cuando me despierto algunos ya están- dijo mientras miraba la mesa.

-Victoria esto no es un juego si alguien te lastimo tienes que decirnos quien fue…- pero no pude ni terminar la oración cuando victoria se levanto rápido y corrió con rumbo al baño, Stefan y yo la seguimos, estaba recargada en el retrete mas blanca que la cal, sus ojeras se marcaban mas, me acerque a ella y corri su coleta a un lado pude notar que en cuello también tenia cardenales.

-¿Estás bien?- le pregunte mientras la ayudaba a reincorporarse.

-Si, un poco mejor- me dijo mientras se ponía de pie, se veía muy palida.

-¿victoria tu estas…?

-No estoy embarazada Stefan- contesto ella haciendo que el aludido se removiera un poco incomodo.-Desde hace un par de semanas que me he sentido un poco mal- nos dijo mientras se sentaba en uno de los sofás.

-Lo notamos- le dijo Stefan en tono de reproche.

-No había querido ir al doctor por que el médico que asigna la universidad es muy caro y no veía el caso de gastar innecesariamente- dijo

-Es tu salud victoria, no un juego- le dije molesto, como era posible que no quisiera gastar en un medico para que la revisara.

-Como les decía-nos dijo ignorando lo que nosotros le dijimos- Pensé que se me iba a pasar por eso no quise visitar al doctor-nos dijo cruzando los brazos sobre su pecho.

-Pero no paso- dijo Stefan sentándose en el sofá de a lado.

-No, no paso-dijo victoria- Cada día me siento peor, no puedo dormir, me salen ojeras y cardenales sin razón alguna.

-Esos vómitos no son normales deberías ir al doctor- le dije mas como una orden-

-Lo sé, tengo cita para hoy a las 5- me dijo sentándose en el sofá con la frente cubierta por una ligera capa de sudor, sus manos estaban frías y tenía unas ojeras muy marcadas. Revise mi reloj eran las 3:50 aun faltaba para su cita con el doctor.

-Vamos toma esto- me acerque a ella y le extendí un vaso de agua, le ayude a reincorporarse y beberlo poco a poco.

-Gracias- me dijo esbozando una media sonrisa que no alcanzo sus ojos.

-Vamos ire contigo al doctor- le dije mientras me ponía mi chaqueta y le ayudaba a ponerse de pie- Es urgente que un medico te vea.

-Yo voy con ustedes- dijo Stefan, los tres nos subimos a su auto por que era mas rápido, llegamos con tiempo al hospital y fuimos con la señora que se encontraba en recepción.

-Buenos tardes, venimos por una cita que tenemos- le dijo Stefan.

-Buenas tardes-respodio la señora regordeta que se encontraba detrás de el escritorio-¿La cita es para usted?- pregunte mientras se quitaba los anteojos.

-No es para nuestra amiga Victoria Vulturi- le contesto Stefan.

-Permítame- dijo la señora y abrió lo que supongo seria su agenda de citas, busco entre las hojas la fecha de hoy hasta que dio con el nombre de Vicky.

-Aquí esta Victoria vulturi, es la ultima cita del dia de hoy, aun faltan algunos minutos pero si gustan puedo avisarle al Medico que ya están aquí- nos dijo la señora sonriéndonos a todos.

-Por favor-agrego victoria. La señora se levanto y entro en el consultorio del Medico después de unos cuantos minutos salió.

-Dice el Medico Ferrer que pueden pasar- dijo.

-¿Entras conmigo?-me dijo victoria tomando mi mano, yo la estreche y susurre un “Claro”.

-Yo los espero aquí no creo que nos dejen entrar a los tres- dijo Stefan mientras se sentaba de nuevo en las sillas de recepción, victoria y yo entramos en el consultorio y vimos que el médico estaba sentado de frente a su gran escritorio, al vernos se quito sus gafas y nos invito a tomar asiento.

-Buenas tardes- nos dijo a lo que contestamos con otro “buenas tardes”- Dígame señorita vulturi ¿Qué malestares a tenido?- dijo el médico sacando su libreta de notas.

-Bueno desde hace días no puedo dormir bien, no puedo comer porque todo lo que como lo vomito- el médico asentía y anotaba todo lo que victoria le decía en una libreta.-Y me salen cardenales sin razón, y me ha sangrado la nariz- cuando Vicky dijo eso pude ver como el médico detuvo su escritura y una extraña preocupación adorno sus ojos.

-¿Desde cuándo le pasa esto?-pregunto serio.

-Los cardenales desde hace mas de un mes, igual que los vómitos- le dijo victoria.- Y me ha sangrado la nariz algunas veces-

-Me gustaría practicarle algunos exámenes- dijo el medico tomando un papel de su escritorio.

-¿Ahora?- dijo victoria un poco asustada, tome su mano para tranquilizarla.

-Bueno preferiría que fuera ahora pero si usted ha comido algo podríamos esperar a mañana-dijo el medico viéndonos a ambos.-

-Todo lo que había comido lo regreso hace una hora- le dije al medico, el asintió y tomo su teléfono para llamar al laboratorio. Victoria permanecía en su silla con nuestras manos unidas en su regazo.

Alguien toco la puerta-Adelante-dijo el doctor mientras tomaba la hoja de papel que había llenado con anterioridad, una enfermera entro en el consultorio y nos saludo, se dirigió al doctor y tomo el papel que este le extendía, luego lo miro con ceño de incredulidad y duda a lo que el doctor solo dio un asentimiento de cabeza, le pidió a victoria que la acompañara.

-¿Es muy grave lo que tiene?- pregunte una vez que victoria y la enfermera abandonaron el consultorio.

-No me gustaría especular, prefiero darle mi diagnostico en cuanto tenga los resultados-

-si es grave entonces- le dije mientras me sentaba en la silla de nuevo. El medio sonrio.

-Ella es especial para ti- aseguro el doctor.

-Claro que si, es como mi hermana- le dije recordando a Vicky.

-Sera mejor que vayas con tu otro amigo, estos exámenes pueden demorar un rato- me dijo mientras se sentaba detrás de su escritorio.

-Claro- me levante de mi asiento y Sali a la sala de espera ahí estaba Stefan, ojeando una revista, al verme rápidamente se levanto.

-¿Qué paso?-me dijo-vi que una enfermera se llevo a victoria- me dijo con preocupación adornando su voz.

-Le harán unos estudios- le dije sentándome en las sillas que habia ahí.

-¿Qué pasa Edward? ¿Tan malo es?- me dijo mientras se sentaba a mi lado.

-Debias haber visto la cara del médico- le dije mientras pasaba una mano por mis cabellos-Tenia un semblante de preocupación que…-bufe por lo bajo, Stefan puso una mano en mi hombro y lo apretó ligeramente.

-Tranquilo Hermano- me dijo- Estamos con ella- completo y de repente fue como si tuviera a jasper a mi lado.

-Si, lo estamos- le conteste, el resto de la hora la pasamos ojeando revistas y viendo un programa de televisión de espectáculos en una sección del programa enfocaron a una linda señora con cabello color caramelo, no le pude ver bien el rostro ya que justo en ese momento Stefan regresaba del servicio sanitario y victoria venia en compañía de la enfermera, esta entro con Vicky en el consultorio, nosotros esperamos de pie afuera de este hasta que salió la enfermera y nos dijo que podíamos pasar, esta vez Stefan entro conmigo.

-hola-saludo victoria tímidamente, se veía mas palida le habían sacado sangre.

-siéntense jóvenes- dijo el doctor mientras el lo hacia en su gran silla de cuero negro.

-Asi estamos bien- contesto Stefan.

-Estos son los resultados de la señorita Vulturi- dijo el doctor, victoria tomo mi mano y la estrecho fuerte mente, Stefan le sonrió. –Lamento decirles esto, de verdad- completo el doctor.

-¿Es grave lo que tengo?- pregunto victoria.

-Desafortunadamente si victoria, no puedo mentirte- dijo el doctor tomando la carpeta con los resultados en una de sus manos.

-¿Qué tengo?-pregunto victoria poniéndose de pie.

-Con un buen tratamiento podemos combatir la enfermedad-añadió el doctor

-¿Qué tengo?- volvió a preguntar al doctor con voz firme.

-Leucemia victoria, tienes cáncer en la sangre- le dijo el doctor con tono profesional, yo solo alcance a tomar a victoria en brazos antes de que se desplomara hacia el suelo, la recosté en la camilla del consultorio, mi celular comenzó a timbrar, vi en la pantalla que era Bella y por primera vez no atendí su llamada.

La enfermera trajo un algodón con alcohol para victoria.

-¿Leucemia? ¿Esta seguro doctor?-pregunto Stefan tan confundido como yo.

-Me temo que si muchachos, por eso pedi que le practicaran estos estudios, ellos lo confirman, la enfermedad esta en termino media, todavía podemos combatirla.- dijo tratando de darnos animos.

-¿Va a morir?- estúpidamente pregunte.

-como les digo podemos combatir la enfermedad, hay que empezar lo mas pronto posible, podemos encontrar un donante de medula- dijo el doctor.

-Si, nosotros podemos hacernos los exámenes- dijo Stefan -¿Verdad Edward?- me pregunto tocando mi hombro.

-Si claro- le dije

-¿Edward?- pregunto victoria volviendo en si.

-Aquí estoy Vicky- le dije con el apodo que le pusimos de cariño.

-me voy a morir Edward- dijo ella antes de echarse a llorar.

-Shhhh, eso no pasara pequeña, tranquila- la sente en mi regazo como a una niña pequeña mientras Stefan acariciaba sus cabellos.

-Victoria-hablo el doctor- Necesitamos comenzar con el tratamiento inmediatamente- dijo.

-Yo no tengo como pagarlo, supongo que estos tratamientos son carísimos y yo no tengo dinero, el seguro escolar no cubre todo- dijo mientras se aferraba a mi torso.

-No seas tonta victoria, no te preocupes por eso nosotros te ayudaremos- le dije.

-Exacto Vicky, no pienses en dinero ahora, piensa en que tienes que empezar con ese tratamiento lo más pronto posible.- dijo Stefan.

-Pero es que…-

-Victoria el seguro de la universidad cubre la mitad así que la otra mitad la cubrirá el mío, te pondré como beneficiaria- le dije mientras besaba su frente.

-Pero…-

-Nada de peros señorita- dijo Stefan- Ya Edward dijo lo que se hará y lo que no se pueda cubrir con los seguros lo pagare yo- dijo Stefan.

-Gracias- dijo victoria-No sé qué haría sin amigos como ustedes- dijo mientras hundía su rostro en mi pecho nuevamente.

El doctor nos explico todo lo que había que hacer, y nos dio fecha para la primera quimioterapia, Stefan nos llevo a mi apartamento de nuevo pero antes pasamos a comprar algunas medicinas para victoria, la pobre durmió casi todo el camino de regreso. Stefan hablo con sus padres y les dijo que se quedaría a dormir en mi departamento, al llegar lleve a victoria a mi habitación ya que la de huéspedes no estaba arreglada, me cambie de ropa y me serví un tazón de cereal, no tenía hambre pero necesitaba comer algo, no podía enfermarme.

-¿Le dirás a su abuelo?- pregunto Stefan sirviendo una ración de cereal también

-Prefiero que ella lo haga pero si no lo hace, lo hare yo- le dije un poco preocupado.

- No puede creer que este enferma- dijo Stefan una vez mas- ¡Dios! Leucemia.

-Lo se- conteste- Muchas veces oímos sobre eso pero nunca pensamos que le pase a alguien que conocemos- dije mientras metia una cucharada de cereal en mi boca.

-¿Qué vamos hacer?- dijo Stefan, sabia que el también quería mucho a victoria ambos la considerábamos como parte de nuestra familia.

-Cuidarla y apoyarla, ella no tiene a nadie mas que a su abuelo, es huérfana, nos necesita- le dije.

-¿Qué pasara con tu viaje a Estados Unidos?- me pregunto, estaba por contestarle cuando mi celular comenzó a sonar, era bella debía estar furiosa tenia 15 llamadas perdidas de ella, y con lo que le diría no se pondría feliz. Me arme de valor, acerque el celular a mi oído y presione el botón de encendido.

-¿Alo?- dije en un susurro.

-¿Por qué diablos no contestabas el teléfono?- me dijo una bella muy, muy molesta. Y con lo que estaba a punto de decirle se enojaría mas ¿pero qué hacia? Se supone que lo que haría sería lo correcto ¿Verdad?

¿DEJAN REVIEWS?
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domingo, 26 de junio de 2011

REGALITO POR ANIVERSARIO. ONE SHOT. REVANCHA

Relato Corto Dicen que la revancha es una perra. Bella no podía haber estado más de acuerdo mientras deslizaba su mano sobre la entrepierna de su jefe moviéndola lentamente…

EL ONE SHOT ES UNA ADAPTACION DEL RELATO CORTO “PAYBACK” DE LIZZIE LYNN LEE
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Revancha

Dicen que la revancha es una perra.

Bella no podía haber estado más de acuerdo mientras deslizaba su mano sobre la entrepierna de su jefe moviéndola lentamente. Estaban en medio de una videoconferencia con algunos peces gordos desde la sede de la oficina central de la corporación cuando Bella exigió su venganza.

CAPITULO X PERDONAME MI AMOR

Capítulo Diez

-Se me ha olvidado la pipa -dijo Charlie Swan son¬riendo-. Y sin ella no sé pensar, ni construir una valla decente. Un potro precioso, Bella. Deberías ir a verlo.

-A eso íbamos -dijo Edward, cogiéndola de la mano.

-Espera -protestó ella-. Tengo que cambiarme.

-No es la primera vez que veo unas piernas femeninas -bromeó Carlisle Masen.

-Pero voy muy informal -insistió ella.

-¿No tienes un pareo? -preguntó Edward.

¿Cómo lo sabía él? Asintió y corrió a sacarlo del armario. No podía pensar. No se atrevía a hacerlo. Ya tendría tiempo de lamentarse más tarde.

Se ató el pareo alrededor de la cintura y volvió al porche. Edward se acercó a ella y le tendió una mano. Suspiró débilmente y se la cogió. Sintió sus dedos contraerse cálida y posesivamente. Él sonreía.

-Vamos -dijo, llevándola hacia el coche-. Iremos detrás de su coche.

-Tienes mejor aspecto -murmuró ella.

-¿Te refieres a desde que salí del hospital? -preguntó él, sonriendo cuando ella sé sonrojó-. Sí, me siento mejor. Aún no te he dado las gracias por decirle a papá lo que tenía que hacer.

-Estaba muy preocupado.

Edward la ayudó a sentarse en el Volvo plateado.

-Y tú también, según me han dicho -añadió mientras cerraba la puerta.

Bella se recostó en el respaldo mientras se abrochaba el cinturón de seguridad. Carlisle Masen ya había puesto en marcha el Buick verde en el que le acompañaba Charlie. Parecía una reunión familiar, pero lo único que ella deseaba era... era estar con Edward y no separarse nunca de él. No soportaba la idea de volver a quedarse sola, de estar sin él el resto de su vida. Sobre todo en ese momento. ¿Y si se había quedado embarazada?

Se llevó una mano al vientre involuntariamente. Sería ma¬ravilloso tener un niño al que amar, al que cuidar. Sonrió. Edward observó su sonrisa y su mano y sonrió también. Comenzó a silbar, mirándola de reojo y sonriendo.

Ella le miró y apartó en seguida la vista. Pensó con amargura que parecía muy complacido. Había conseguido lo que deseaba y estaba satisfecho. Ahora podría salir en busca de otra pieza.

-El potro lo ha parido Main Chance y su padre es Straightaway -dijo él-. Va a ganar la Triple Corona. Es una belleza.

-¿No fue Straightawav el responsable de tu huida del hospital?

-Tenía que hacerlo. El maldito O'Clancy estuvo a punto de llevárselo.

Edward aparcó el coche junto al de su padre en el garaje.

-¿Te encuentras bien? -le preguntó inesperadamente mi¬rándola con preocupación.

-Des... Desde luego -tartamudeó ella.

-No te hice daño, ¿verdad?

Ella movió la cabeza negativamente y él hizo un gesto de asentimiento, aparentemente satisfecho. Salió del coche y la ayu¬dó a salir.

-Nosotros vamos a examinar el trazado de la valla -les dijo Carlisle-. Charlie asegura que ya puede trabajar. Nos reuni¬remos con vosotros para la cena. A propósito, Mary June ha preparado jamón asado. Jura y perjura que no volveremos a ver otro pollo en nuestra vida, hijo.

Edward se echó a reír mientras estrechaba los dedos de Bella entre los suyos..

-Me parece perfecto. Incluso estoy pensando en vender mis acciones de esa granja de pollos.

-No te lo reprocho, muchacho -comentó Charlie sonriente. Los dos hombres mayores atravesaron el patio mientras Edward llevaba a Bella al espacioso establo. Se detuvo en una caballeriza intermedia y la colocó delante de él para que pudiera ver por encima de la puerta.

Dentro había una esbelta y bella yegua parda con un peque¬ño potrillo zanquilargo.

-¿No es una belleza? -preguntó Edward, orgulloso. Le puso las manos en los hombros y se los acarició lentamente-. Es un puro nervio, un precioso diablillo.

-Desde luego es un campeón -dijo ella-. Siempre me han encantado los caballos, aunque no entiendo mucho.

-Yo podría enseñarte. Podría enseñarte todo lo que desees saber. Y no me refiero al sexo -añadió cuando ella se volvió para mirarle, enfadada.

Aquello la aplacó. Le miró fijamente. El placer volvió a invadir su cuerpo bajo la intensa mirada masculina.

-¡Por amor de Dios! ¡No me mires así! -dijo él brusca¬mente-. ¿No comprendes de qué modo me afecta?

Ella no le comprendía, pero lo hizo cuando la apoyó contra su cuerpo.

-No te apartes -pidió él en voz baja-. Ahora me perte¬neces. Sabes todo lo que tienes que saber sobre mi cuerpo y sus reacciones.

Le sonrió cálidamente.

-Además, eres enfermera.

-Eso no me hace sentirme más segura -confesó ella. Apoyó las manos en su pecho y le sintió estremecerse. Podía sentir el vello a través de la fina tela de la camisa. Levantó la vista, fascinada por el nuevo enfoque de su relación, por lo que estaban compartiendo.

-¿Cómo están las cosas entre Newton y tú?-Ella se movió inquieta.

-No tengo por qué contártelo.

Él la cogió por la barbilla y la obligó a mirarle a los ojos.

-Después de lo ocurrido esta tarde, tengo derecho a saberlo. Me has dado algo que Newton no ha conseguido nunca.

-Le tengo cariño a Mike.

-¿Y qué sientes por mí?

-Te... deseo -confesó, cerrando los ojos.

Después de todo, era cierto. Le deseaba. Pero no estaba dis¬puesta a decirle el resto, a decirle que le amaba y que nunca había dejado de amarle. Su corazón y su cuerpo le pertenecían sólo a él.

El le acarició lenta y posesivamente los brazos desnudos.

-¿Sólo me deseas, Bella?

Ella le miró a los ojos.

-¿Qué esperas de mí? ¿Otra confesión de amor eterno? ¿Quieres que se repita la historia? ¿No te basta con el deseo físico, Edward? Ambos somos adultos. Y estoy segura de que te sientes aliviado al ver que no pongo mi corazón a tus pies por segunda vez.

-¿No te gustaría volver a amarme? -preguntó él suave¬mente-. Dios sabe que ambos hemos madurado mucho.- Bella le miró fijamente.

-El deseo no es suficiente para construir una relación -dijo-. Es lo que me dijiste hace cuatro años. ¿Recuerdas? -Se echó a reír con amargura.

-Lo recuerdo.

-Comprendo que intentaste ser amable -admitió ella-. Estabas enamorado de Victoria y no podías disimularlo. Si yo no hubiera estado tan enamorada...-

Edward la soltó. Le dio la espalda y encendió un cigarrillo. Luego, miró el techo.

-¿Intentas vengarte de mí, Bells?

-No, no es eso. Intento decirte que deseo tener una relación estable, cierta seguridad y un futuro que no se limite a momentos robados en el asiento trasero de un coche o en una casa vacía.

-¡Oh, Dios! -gritó él, inclinando la cabeza-. ¡Oh, Dios! ¿Por qué no me escuchas?

Se volvió hacia ella. En sus ojos verdes se veía dolor y algo parecido a la frustración.

¡No te estoy ofreciendo un amorío clandestino!

-No me importa -dijo ella haciendo un esfuerzo para hablar con calma-. Mike me ha pedido que me case con él. Y después de lo ocurrido hoy, le voy a decir que sí, Edward. Porque no puedo correr el riesgo de que se repita lo sucedido. No soy capaz de decirte que no. Pero lo haré si estoy comprometida con otro hombre.

-No podrás darle lo que me has dado a mí.

-Desde luego que no. Pero cuidaré de él y estaré a su lado cuando me necesite. Tendré todo lo que desee y le daré hijos.- Él la miraba como si le hubiera clavado un puñal. De re¬pente, se volvió. De modo que estaba equivocado. Ella no le amaba. Sólo le deseaba. Y tenía tanto miedo de volver a entre¬gársele que iba a casarse con un hombre al que .no amaba para alejarle de su vida. ¡Qué horrible y amarga ironía! Él la había rechazado cuando ella le ofreció su amor y ahora que lo deseaba no podía recuperarlo. ¡Qué ironía!

-Entonces, supongo que todo ha terminado -dijo con voz apagada, sin vida.

-Así es -admitió ella.

Bella salió del establo a la luz del sol.

Edward la siguió con una mirada fría como la muerte. La había perdido. Si no la hubiera presionado, si se hubiera conte¬nido aquella tarde... Pero la deseaba desesperadamente. Y había creído que si le mostraba lo que sentía se resolverían sus pro¬blemas. Lo único que había conseguido era empujarla a un matrimonio sin amor.

-Preferiría no quedarme a cenar-dijo ella cuando llegaron al porche delantero.-

-Si te vas ahora, ellos se extrañarán- Bella hizo una mueca.

-Sí, supongo que sí.

-Lo siento. Lo siento por todo. Por el pasado y por el presente. Incluso por el futuro. Al parecer sólo sé hacerte daño, cuando eso es lo último que deseo.-

-No me has hecho daño.

-Te seduje -dijo él, mirando fijamente su cigarrillo.

-¡No!

Bella le tocó ligeramente en un brazo.

-No, no fue seducción. Yo te deseaba.

-¿Qué haremos si estás embarazada? ¿Le contarás a Newton la verdad?

-Si estoy embarazada... No sé qué haré, pero lo tendré. Él comenzó a acariciarle la cara, pero se detuvo.

-No quiero perderte dos veces. Ella frunció el ceño.

-No lo comprendo.

-Yo...

-¡La comida está servida! -gritó Mary June-. ¡Daos prisa!

-¡Maldita sea! -musitó Edward.

Aplastó el cigarrillo con el tacón.- Bueno, tal vez sea lo mejor. Vamos.-

La guió hacia las escaleras, dejándola meditar sobre lo que le había dicho.

-Gracias a Dios que podemos sentarnos a la mesa en paz ahora que los O'Clancy se han ido -declaró Carlisle jovialmente cuando Mary June comenzó a servir la cena-. Había noches que creía que Lauren iba a arrastrar a Edward bajo la mesa para violarlo entre plato y plato.

Edward miró a su padre con una tenue sonrisa.

-Yo también lo pensé un par de veces -murmuró-. Era demasiado lanzada para mi gusto.

-Yo tuve el mismo temor cuando Mike fue a cenar -co¬mentó Charlie, mirando a su hija con una amplia sonrisa-. Se le hacía la boca agua cuando miraba a Bella. Edward dejó de golpe su vaso en la mesa, mientras Bella se sonrojaba y los dos padres intercambiaban discretas sonrisas.

-Aquí está -les interrumpió Mary June, dejando una fuen¬te con jamón en la mesa-. No se comerá más pollo en esta casa -añadió mirando a Edward-. Nunca he visto nada igual. Hay tipos que intentan suicidarse con pollo envenenado.

Edward le devolvió la mirada.

-No estaba intentando suicidarme.

-¡Cualquier tonto que ponga el pollo guisado en el mismo plato en el que estuvo crudo se merece lo que le pase! -repuso Mary June.

-Doña Perfecta -replicó Edward-, ¿nunca has cometido una equivocación?

-Sí, señor -admitió ella-. ¡Decir que sí cuando el señor Carlisle me pidió que trabajara para él!

-¡Ya basta! -rugió Carlisle, golpeando la mesa con el puño-. ¿No vamos a poder tener una cena pacífica en esta casa? -Mary June hizo un gesto de desprecio.

-Empezó él.

-¡Ja! -repuso Edward.

-Voy a echar al cubo de la basura el pastel de chocolate que acabo de hacer-amenazó la cocinera, frunciendo los labios. Edward suspiró. Cogió la servilleta de su regazo y la agitó en el aire.

-Haz el favor de mantenerte alejado dé mi cocina desde ahora -advirtió Mary June-. No me gusta ver suicidas por aquí. Se retiró mientras Edward refunfuñaba:

-¡Algún día, algún día...!

-Shh -siseó Carlisle-. ¡Se marchará! -Edward sonrió.

-¡Ojalá!

-Nos moriríamos si tuviéramos que depender de tus dotes culinarias -le dijo Carlisle a su hijo.

-Sólo porque puse el maldito pollo en el sitio equivocado...

-Debiste casarte con Lauren cuando tuviste la oportuni¬dad -dijo Bella con una sonrisa forzada-. Ella te habría hecho pasteles.

-No sabe ni siquiera comprar un pastel decente, mucho menos hacerlo -gruñó Edward-. Y puedo elegir a mi propia esposa. Gracias.

Bella sonrió débilmente. Intentó comer algo.

-Me gustaría que te casaras -dijo Carlisle-. Me estoy ha¬ciendo viejo sin tener nietos.

-Adóptalos -le aconsejó Edward. Miró de reojo a Bella.

-Me gusta mi libertad.-Bella no levantó la vista, pero sintió como si le hubieran partido el corazón por la mitad. Era la verdad. Él no deseaba casarse con nadie. Pero, ¿qué necesidad tenía de restregárselo por las narices después de que ella se le había entregado?

-Te está poniendo el cebo, muchacha -dijo Carlisle.

Ella levantó la cara y vio a Edward sonriéndola.

-No me importa si muere solterón.

-Mujer insensible -musitó Edward.

Terminó de comer y se recostó en la silla suspirando. ¿Por qué no hablar abiertamente del asunto? Podría contar con uno o dos aliados. Y los necesitaba.

-¿Por qué no te casas conmigo y haces de mí un hombre honesto? -le preguntó bruscamente.

A ella se le cayó el tenedor ruidosamente en el plato. Lo recogió, sonrojada y sin aliento, mientras todos los ojos se cla¬vaban en ella.

-¡Eres un animal! -exclamó.

Él frunció los labios y la observó con aquella sonrisa posesiva que tanto detestaba.

-¿Por qué no? Soy atractivo y asquerosamente rico.

Carlisle y Charlie la miraban fijamente mientras ella buscaba alguna excusa elegante.

-No sabes guisar.

-Puedes enseñarme.

-Voy a casarme con Mike.

-¡Tendrás que pasar por encima de mi cadáver! ¡No con¬sentiré que te unas a ese play-boy!

-¡Mira quién llama play-boy a Mike! -gritó ella-. ¡Tu¬viste el valor de acusarle de hacerlo colgado de la rama de un árbol cuando tú eras capaz de intentarlo en un cuarto de hospital con las enfermeras entrando y saliendo!

-Bella -la reprendió él, señalando a la fascinada au¬diencia, que ahora incluía a Mary June-, ¿cómo puedes aver¬gonzarme así?

-¡No te avergonzaría aunque te quedaras desnudo en mitad de Central Park!

Él sonrió lentamente.

-Si me acompañas, voy ahora mismo a comprar dos billetes para el avión de Nueva York.

Ella se levantó.

-Me rindo.

-Cásate conmigo, Bella, o te perseguiré día y noche -amenazó Edward.

Ella se sonrojó. Se dio la vuelta.

-Me voy a casa.

-Te llevo.

-¡No!

Estaba a punto de llorar. Cómo podía humillarla de aquel modo? Le amaba y él estaba convirtiendo todo en una estúpida broma.

Edward vio sus lágrimas y se preguntó si significarían amor. Si jugaba sus cartas con cuidado, aún podría apartarla de Mike.

-Si estás decidida, nos vamos todos -dijo Carlisle, sonrien¬do-. Vamos, Charlie.

-Yo no voy con él -dijo Bella señalando a Edward. Él suspiró teatralmente.

-Rechazado por la mujer de mis sueños. Moriré de amor por ti, Bells.

-De lo único que corres el peligro de morir es de tus guisos -dijo ella mordazmente-. Me voy a casa. Buenas noches. No le dijo nada más y se metió en el coche de Carlisle. Los dos hombres fueron charlando todo el trayecto.

Una vez en casa, se fue directamente a la cama. Fue lo peor que podía haber hecho. La cama todavía olía a Edward. Podía cambiar las sábanas, pero no podría borrar los recuerdos nunca.
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SOLO QUEDA UN CAP MAS Y SE TERMINA LA HISTORIA.

ORACION A MI SEXY VAMPIRITO

Edward de mi guarda
De mi sexy compañia
Bebete mi sangre
De noche y de Dia
Hasta que caiga en tus brazos
Y sea tu marca de heroina