miércoles, 29 de junio de 2011

CAPITULO II


CAPITULO II
POV BELLA
Toc,toc, ¿Puedo pasar? Detrás de la puerta se escucho la voz de mi abuelo.

Abuelo, en cuanto entro me avente a sus brazos, abuelo lo siento tanto, yo no sabía, lo siento.

Tranquila mi niña, no es tu culpa, Dimitri exagero las cosas. El dijo acariciando tiernamente mi cabeza.

Lamento que tu fiesta haya sido arruinada samira. Samira se acerco y mi abuelo acaricio su mejilla.

No se preocupe don Alejandro. No es para tanto.

Claro que me preocupo, tú sabes que te considero un miembro más de mi familia, como otro de mis nietos. Samira sonrió. Y en parte fue mi culpa, no pensé que estuvieras danzando, si no nunca le hubiera dicho a Edward que bajara a buscar a su hermana.

¿Edward? Así se llamo ese joven.

Es el sobrino nieto de Cayo.

¿Del Señor cayo? El es su nieto, el que vive en Londres.

Si ayuni, es el.

No sabía que vendría.

Llego de improviso, yo no pensé que viniera tan pronto. Se quedara algunos días, hasta que regrese el abogado ya que esta en el Cairo. Lo invite a quedarse en casa. Junto con su hermana.

Su hermana es la joven que estaba con nosotros en la fiesta, ¿la que parece duendecillo? Dijo Samira interviniendo en la conversación, ella sabía que entre nosotros eso podía pasar, no con las demás familias, era una falta de respeto que una mujer interviniera en una conversación a la cual no fue invitada.

Mi abuelo rio, pero asintió con un gesto de la cabeza.

Es bonita y joven.

Por lo que me platico Edward, ella está en la universidad, tiene 19 años.

¿En la universidad? ¿Qué estudia?

Creo que diseño, pero eso se lo preguntas tu, probablemente mañana venga por la tarde, y quiero que ustedes, nos señalo a ambas. Pero especialmente tú, me señalo directamente a mí, se encarguen de mostrarles todo lo bello de nuestras tierras. ¿Lo harás Ayuni? Se lo pediría a Dimitri pero ya sabes como es.

Si abuelo lo hare. El beso mi frente y salió de la habitación.

Sabes, el joven es guapo.

La, se lo que están tratando de hacer, ¡traidora! Le avente un cojín a samira.

¿Qué? ¡Ala sabe que nunca te traicionaría!

Así y que es eso de ¡Sabes es muy guapo! Trate pobremente de imitar la voz de Samira.

Pero lo es ¿no crees?

Si, la verdad que es muy guapo. Sonreí al recordar la manera en que me miraba el joven Edward ese era su nombre.

Lo ves ya estás en la luna por él.

La, Samira, el solo vino por su herencia. Y yo les hice una promesa a mis padres, nada de matrimonio hasta que termine mis estudios.

Yo no estaría tan segura, pero ala lo dirá, si es, será. Samira salió bailando de mi habitación y yo me recosté en la cama, era tarde y mañana seria un largo día.

POV EDWARD

Estaba en la habitación del hotel, recordando a ese ángel bailar, la verdad no me arrepentía de haberla visto bailar, solo me preocupe cuando Marco me dijo que podía castigarla por dejarse ver.

Sobre todo cuando el tipo ese salió diciendo que su suerte caería como el velo se cayó sus manos. Pero ella se veía ten hermosa vestida a si, moviendo sus caderas, los brazos, sus pechos, ¡Dios! Tenía un serio problema, ya tenía una erección solo de pensar en ella. Y eso era lo peor, porque según entendí, ella es la nieta menor del Señor Alejandro. TRADUCIDO “ella no está disponible”, pero no podía dejar de pensar en ella, por lo menos si supiera su nombre, aunque sea eso, definitivamente tomaría su oferta de pasar unos días en su casa, si era lo mejor, bueno no lo mejor para mi salud mental pero quería hacerlo.

Me desvestí y entre en la ducha, necesitaba una ducha una muy fría. Después de Ducharme me fui a dormir.

En la mañana Alice insistió para que la acompañara a la Medina a comprar cosas y a conocer el lugar, acepte, ya que no había otra cosa que hacer, pero antes llame a james para decirle que regresara a Londres, ya lo llamaría un día antes para que viniera a buscarnos.

¿Edward mira no es lindo? Mi hermana estaba embelesada mirando un collar de oro.

Muy zwin señorita, es el mejor de la medina no encontrara otro puesto que le ofrezca la misma calidad en todo marruecos. El vendedor trataba de que mi hermana comprara el collar.

¿Qué opinas? Me pregunto modelándolo.

Es lindo.

Eso dijiste del anterior.

Es que también era lindo.

Hay Edward que hare contigo, me sonrió, pero démelo me lo llevo dijo dirigiéndose al vendedor.

Estábamos caminando por el marcado eso si con mucho cuidado porque no conocíamos el lugar y mi tío marco no pudo acompañarnos, tenia asuntos que atender. Mi hermana parecía una pequeña dentro de una juguetería. Estábamos caminando hasta que vi un puesto, donde un hombre le quería pegar a un niño por tomar una manzana, el niño trataba de disculparse pero el hombre parecía no entender razones. Así que sin pensarlo me dirigí hacia el lugar, si algo no soportaba era que golpearan a un niño o a una mujer. Pero al llegar me quede paralizado al ver a la muchacha que se acerco al pequeño, era ella, el ángel. No estaba usando velo como las demás mujeres, pero si traía puesto un vestido muy tradicional, pero eso solo la hacía más hermosa.

¡Cómo te atreves a robar en mi puesto!

Señor es para mi hermanito tiene hambre, no tengo dinero pero puedo trabajar para pagarle.

¡Ala castiga a los ladrones! Debería denunciarte para que te azoten.

¿Qué pasa Señor Abel? Dijo ella con una voz que parecía un canto de sirena.

Este ladrón señorita, hurta las manzanas que vendo para mi familia.

Es un niño. Dijo ella retirando la mano del hombre del brazo del pequeño.

Eso no quita que sea un ladrón, robo una manzana, yo tengo una familia que mantener, ¡El libro sagrado dice que deben cortar la mano al ladrón!

No señorita por favor, yo, mi hermanito tiene hambre, mi madre está enferma.

¡Tranquilo! Nada va a pasar. Dijo ella acariciando la mejilla del pequeño, por una fracción de segundo sentí celos de ese niño.

¡Pero!

Señor Abel, yo pagare las frutas que tomo el niño, es más, toma todas las frutas que quieras yo las pagare. Dijo refiriéndose al pequeño.

¿De verdad? Los ojitos del niño se iluminaron.

Si, puedes tomar lo que quieras ayuni, yo lo pagare.

Eso es muy generoso de su parte Señorita Swan.

Es un niño, ala dice que hay que ayudar al pobre, bringar ayuda al desvalido. El vendedor agacho la mirada.

Eso es verdad, es muy noble de su parte. Ella no me había visto pero se volteo cuando escucho mi voz.

¡Hola! No supe que mas decir cuando su mirada me atrapo.

¡Hola! Era la primera vez que hablaba y su voz era hermosa.

El pequeño tomo una pequeña cesta con todas las frutas que le entraban y se acerco a la muchacha que estaba a un lado mío.

¿Esas son todas las que necesitan Ayuni? El niño asintió con su cabecita.

¿Cuánto es Sid Abel?

Es…

Permítame por favor, yo pago esto, dije señalando al niño y a la cesta.

No es necesario, dijo ella bajando la mirada.

Lo sé pero aun así Insisto.

Gracias, dijo ella, mirando al niño.

Shukran Señor, me dijo el pequeñito.

Sid Abel, el niño vendrá todos los días por fruta, mande la cuenta a casa.

Como diga señorita Swam.

¿Quieres que te acompañe a tu casa? Le pregunto al pequeño.

Sí, mi madre le querrá agradecer.

¡Ayuni! No creo que sea conveniente. Le dijo una chica acercándose a ella, la misma que se la llevo ayer.

La, Samira, es un niño, y no hace ningún mal que lo acompañe con su madre.

¡Ayuni! Dijo la chica claramente incomoda por mi presencia.

¡Yo puedo acompañarla! Me ofrecí. Ella me miro sorprendida. Y una ligera sonrisa se implanto en su rostro.

La, no puede ser a usted no lo conocemos. Me dijo la otra chica.

Samira no seas descortés. Ella le dijo reprochándole.

Punto para mí. Pensé por lo manos no le molesta mi presencia.

Edward Cullen. Entendí mi mano. Ella me miro un segundo y después la tomo.

Un gusto.

Por ala, vámonos o conseguirás que nos azoten. La chica intento llevársela pero ella se reusó.

Samira, yala, si quieres irte pues adelante.

Un día de estos harás que nos azoten, lo peor es que solo nos azotaran a nosotras, ¡Qué suerte tan triste la mía!

¡Hola! Yo soy Alice, la hermana de este grosero de ahí, me señalo.

Un placer, Mi hermana la abrazo. Y le dio un beso en la mejilla.

Edward, lamento interrumpir pero será mejor que nos vallamos me llamo el tío marco quiere vernos. Mi hermana movió su mano donde estaba el celular.

¿Ahora? Mi hermana asintió con la cabeza.

¡Lo siento!

Descuida, yala, tendrás cosas que hacer. Ella tomo al pequeño de la mano y empezó a caminar.

¡Espera no se tu nombre! Ella sonrió y dijo. ¡Bella! Y continúo caminando.

¡Bella! Hermoso nombre, le rinde tributo a su dueña.

¡Hay hermanito! Esa niña te tiene en su dedo meñique.

Si Alice, Me gusta demasiado.

¡Edward la has visto dos veces.!

No Alice, son tres con esta vez.

¿Qué? No ayer fue la primera y hoy es la segunda, decía mi hermana caminando rumbo al hotel

No, ayer fueron 2, recuerdas el momento el que el taxista se estaciono para orar.

Si, si lo recuerdo.

El carro que se estaciono al lado, ella iba ahí, ella bajo la ventanilla y esa fue la primera vez que la vi.

Edward, pero ella no es como nosotros, tu sabes, ella es diferente.

No completamente, no traía velo.

¿Y eso qué?

Aquí es una costumbre por lo que me dijo marco, pero ella no lo usa, así que no es totalmente musulmana, tal vez solo vive aquí.

Pero se viste como ellos. La mayoría de las veces.

Ya lo averiguare.

Edward, ella no es la zorra de Tania, ni ninguna de tus miguitas de Londres, con ella no puedes acostarte y desaparecer.

Alice yo… no quiero acostarme con ella, es posible que no me creas pero, me gusta Alice, me gusta en el buen sentido.

¿Te gusta para una noche en tu cama o para presentársela a mamá?

La segunda.

¿Es enserio?

Si Alice, me gusta, y me gusta mucho, quizá demasiado para mi propio bien.

¡Wow Edward! Vamos anda debemos ir con el tío marco para después ir a ver a tu chica.

Alice no es mi chica.

Edward, quien te entiende, ¿quieres o no quieres que sea tu chica?

Claro que si Alice.

Entonces ella será tu chica, ¡Sí! Tendré una hermosa cuñada.

¡Alice!

Deja todo en mis manos Edward, tu hermana es la mejor en cuestiones de amor, Cupido debería temblar ante mí.

Si alice, ya sabes que ni todos los dioses del Olimpo pueden contigo.

Ella se aplaudió a sí misma, llegamos al hotel y hablamos con mi tío marco, le pregunto algunas cosas de la Familia Swam.

¿Tio marco La Familia swam es muy apegada al Islam? Pregunto Alice mientras tomaba un trozo de su comida.

Mas o menos, Alejandro a vivido la mayor parte de su vida aquí en Fez pero su hijo no, su hijo Charlie vivió en distintas partes del mundo, ellos son especiales, si respetan las tradiciones y las reglas obviamente pero su modo de comportarse va mas en apego al Cairo. Hay las cosas son un poco más modernas, por la influencia occidental.

Ahh, fue la brillante respuesta de mi hermana.

El teléfono de mi habitación sonó ya que habíamos pedido el almuerzo aquí.

¿Diga? Pregunte

Edward, soy Alejandro Swam, buenas tardes.

Buenas tardes don Alejandro. ¿a qué debo el honor?

Bueno me gustaría invitarlos para que vinieran a tomar el té a mi casa, el abogado de tu tío me contacto y me dio algunas instrucciones, pero preferiría decírtelas personalmente.

De acuerdo ahí estaremos como a las cinco le parece.

Claro, como todo buen londinense.

Nos vemos entonces.

Hasta esta tarde, ala los acompañe. Dijo y colgó.

¿Qué quería Alejandro? Pregunto Marco.

Nos invito a tomar el té en su casa.

¿Ellos toman te? Alice rodo los ojos.

Claro, creo que después de la tercera oración del día.

¿Cuántas veces oran al día?

Cinco. Dijo mi tío como si fuera lo más normal del mundo.

¡¿Qué?!, dios cuando mucho voy a la iglesia dos veces al año.

Para que veas que no todos son como tu Alice.

Hey, eso me dolió, mi hermana se hizo la ofendida.

Terminamos de almorzar y mi tío marco se fue a atender sus negocios, yo me quede en mi habitación y mi hermana se fue a la suya, me recosté en la cama para leer un libro pero la verdad lo único en lo que pensaba era en Bella. En cómo se porto con el niño, era un desconocido pero ella lo trato con tanto cariño, ninguna mujer con la que he estado trata así a personas que no sean de su familia, claro solo en los eventos de caridad y eso porque hay prensa a la cual impresionar. Pero ella se veía tan linda, tan sincera, el niño la miraba como si mirara a un ángel, pero es lo que ella era un ángel, un ángel del desierto.

POV BELLA

Después de ver al joven Cullen mi corazón no dejaba de latir rápido, es que, no sé que me pasaba, sus ojos me hacían desfallecer, su mirada, eso era lo más hermoso de él, sus ojos, ese verde esmeralda, el es muy guapo, fuerte, ayer fue a casa del abuelo vestido de traje pero hoy, cuando lo vi en la medina, estaba vistiendo solo unos jeans, una playera y sobre esta una camisa sin abrochar y recogida hasta los hombros, por lo que se podía ver que hacia ejercicio.

El pequeño me llevo con su madre, era triste ver su situación, los pobres Vivian en una de las muchas ruinas que rodeaban la ciudad, apenas y tenían unas cuantas sabanas en el suelo, y su madre estaba muy enferma, por lo que mande a samira por la doctora.

¡Bella! Sabes que Dimitri se molestara si sabe que pasaste mucho tiempo fuera de la casa, en la calle.

A quien tengo que rendirle cuentas es a mi abuelo y el nunca ha prohibido que salga de casa. Dimitri es mi primo, no mi dueño.

¡Ayuni! Pero sabes como es.

Si, y no me importa, todavía sigo molesta con el por lo de ayer.

La discusión termino cuando la doctora se acerco a decirnos que la señora estaría bien, le receto algunas medicinas y mucho reposo.

¡Shkran Señorita! Ala alargue sus días, y le provea amor y felicidad.

¡Inshaala! Dijo samira.

No tiene nada que agradecer, es lo menos que podía hacer por usted, ahora como dijo el doctora, necesita guardar mucho reposo, ya le dijo a su hijo que todos los días puede ir por fruta al puesto de don Abel yo la pagare, y también le dije que vaya a casa por comida.

¡No es necesario! De verdad.

La, ya está decidido, por favor cuídese, tiene personas que la necesitan.

Shukran.

Yala Bella, tu tío nos espera.

Beslama. Le dije a la señora.

Beslama.

Bella, cuando aprenderás que estar tanto en la calle es de mujeres exhibicionistas. Me dijo samira, cubriendo mi rostro con un velo.

La, samira, las mujeres en el Cairo salen todo el tiempo, y por si no lo recuerdas, yo no soy musulmana, no te pasas todo el tiempo diciendo “Bella disfruta tu vida, tienes que conseguir un buen marido que te llene de mucho oro, inshaala”

Eso es verdad, debes de buscar un buen marido, uno que te llene de oro y muchos hijos.

Samira, cuando me case quiero que sea por amor, no porque mi marido tenga una joyería.

¡Pero el amor nace de la convivencia! ¿Cómo puedes amar a alguien si no convives con él?

En occidente primero se conocen y luego se casan, no todo lo que brilla es oro Samira, yo quiero un amor, un amor verdadero, uno de esos por el que morirías sin pensarlo, por el que renuncias a cualquier cosa. Un amor por el que te levantas todas las mañanas, un amor por el que te levantarías de cualquier caída.

¡Ala me libre! Pues yo quiero un marido que solo me tenga a mí como su esposa, que no quiera más. Eres una soñadora.

Hay samira, pero aquí en Fez, no encontraras a algún hombre que solo quiera una esposa.

Se lo pediré por escrito, si asi será, no pienso compartir marido con nadie.

Vez, y dices que yo soy una soñadora, jaja, eres igualita a mi solo que yo acepto lo que siento.

Samira iba a decir argumentar algo pero se quedo callada, y reí con más fuerza.

Llegamos a la casa y mi tio estaba por sentarse a comer junto con dimitri que también se encontraba llegando.

Al fin llega la joya de la familia. Mi abuelo solía llamarme a si, decía que yo era su tesoro más preciado.

¡Abu!

Hola ayuni, beso mi frente, vamos almorzar, dentro de un rato vendrás los cullen, tengo asuntos que tratar con Edward. Asentí con la cabeza.

¡Quiero que prepares te!

Lo hare abu.

Dimitri como siempre se sentó a mi lado pero apenas y lo mire.

Algo a lo que aun no me acostumbraba era a comer con las manos, aquí en marruecos dicen que se debe comer con las manos por que cualquiera come con los cubiertos pero con tus manos solo comes tu. Mi abuelo no me obligaba a hacerlo por lo que podía comer con mis cubiertos siempre.

¡Abuelo! Tengo que viajar este fin de semana a Florencia, hay asuntos que tengo que atender.

Claro hijo, espero y los resuelvas.

Si, solo serán dos días tres a lo mucho.

Espero y te vaya bien primo.

Shukran, bella, pero ¿Podrías venir conmigo si quieres? Y Abu lo permite claro.

Shukran Dimitri, pero ahora no deseo viajar, todavía estoy terminando unas solicitudes para universidades.

Es cierto, ayuni, ¿has decidido a donde quieres ir?

Pues he enviado solicitudes a muchas universidades, mis profesores dicen que es más que seguro que me acepten en todas pero, si es así, me gustaría viajar a América, o tal vez Londres, aun no decido entre esas dos ciudades.

¿Por qué tan lejos? Hay buenas universidades en el Cairo y estarías cerca de Abu.

Le sonreí a Dimitri, el siempre ha sido el más sobreprotector de mis dos primos, pero a veces exagera, a veces siento que no me trata como su prima, a veces siento que me trata como si fuera de su propiedad y no lo soy.

Pues no lo sé, la verdad, he vivido tanto aquí que tal vez necesito cambiar de aires por algún tiempo. Pero aun falta tiempo, ya decidiré donde quiero estudiar, hice énfasis en que yo decidiría.

Si, ala dirá. Rodé los ojos algunas veces Dimitri podía ser muy irritante.

Terminamos de comer y subí a mi habitación a tomar un baño, me sentía un poco cansada después de caminar por la medina, samira lleno la tina del baño de agua tibia, burbujas y pétalos de rosa, me encantaba que mi piel oliera a flores. Después de mi baño me vestí y me arregle un poco, no sabía porque sentía la necesidad de ponerme bonita para que Edward me viera.

Toctoc, el ruido de la puerta me distrajo.

¡Adelante! Dije, tal vez seria samira que viene a ayudarme.

¡Puedo pasar Ayuni!

Claro Dimitri pasa.

Tengo algo para ti, Espero y sea de tu agrado.

Me entendió una caja de terciopelo negro, la abrió y dentro había un hermoso collar de oro con un bellísimo jade colgando en forma de gota.

¡Es hermoso Dimitri!

No más que tu, Es mi forma de decirte que lamento lo de ayer, lamento haberte gritado y tratarte mal, ¡Perdóname ayuni! Por favor.

Dimitri, olvídalo si, fue una tontería.

Di que me perdonas, no podría vivir si tu estas molesta conmigo, no podría, se acerco mucho a mí y se puso de rodillas.

Dimitri, te perdono pero levántate, no tienes porque arrodillarte.

¡A veces pienso que no comprendes lo que tú representas para mí! Dijo tomando mi rostro entre sus manos, se levanto y beso mi frente.

Solo quería darte eso, te luce con el vestido que te has puesto.

Tienes razón, ¿me lo pones? le pregunte levantando mi cabello.

El se acerco y lo coloco alrededor de mi cuello, al cerrar el broche se acerco a mi mejilla y me beso, eso me tomo por sorpresa.

¡No hay otro lugar donde se vería más perfecto!

Shkran. Le dije, en verdad su regalo era hermoso.

Vamos abajo el abuelo nos está esperando.

El me ofreció su brazo y bajamos a la sala, al descender por la escalera me sentí nerviosa, al final estaba Edward de espaldas a mí, vestía algo similar a lo que estaba usando esta mañana.

POV EDWARD

Me aliste como una hora antes de ir a casa de don Alejandro, me sentía como un adolescente en su primera cita, esta niña causaba estragos en mi, y apenas la había vista un par de veces, tal vez es demasiado rápido, pero no puedo evitar sentir que no hay nada más que importe en cuanto sus ojos se posan en mi. El mundo podría arder y yo estaría feliz de arder en el si lo último que veía eran sus ojos, sus hermosos ojos chocolate.

Alice tenía razón, estaba loco, pero quería intentarlo, tal vez soy un estúpido por creer le intereso pero no puedo ser más feliz al imaginarlo, pero primero necesito estar seguro de que no le soy indiferente, y convencer a su tío que me deje cortejarla, tal vez me mande al diablo y me prohíba la entrada a su casa, pero no me puede correr del país, seré su próximo socio, porque él y mi tío Cayo eran socios en una de las compañías, así que no se desharán de mi tan fácilmente.

Mi hermana se vistió con una falda que le llegaba hasta las rodillas y una blusa rosa muy Alice pensé. En Vez de Alice debió llamarse Barbie.

Mi tío Marco no pudo acompañarnos así que solo fuimos nosotros dos.

Tocamos la campana y de nuevo salió la señora de la vez pasada, nos dirigió a la sala principal. Yo estaba saludando a don Alejandro en cuanto oímos pasos en las escaleras, me di la vuelta lentamente y la vi, se veía hermosa con un vestido verde hasta las rodillas, no traía velo, y su cabello venia suelto, caía en ondas y cubría una parte de sus hombros, venia del brazo del tipo de la vez pasada, pero por lo que entendí era su primo ¿No?

Creo que a mi nieto Dimitri ya lo conoce, pero esta hermosura que ve aquí, es mi nieta Bella, la joya de la familia, aunque creo que también ya se habían visto.

¡Abu! Dijo ella sonrojándose, se veía tan tierna.

Sí, nos encontramos de nuevo esta mañana. Le dije.

Si algo de eso me comento esta mañana. Ella nos dedico una ligera sonrisa.

¡Hola Bella! Mi hermana se acerco a abrazarla y ella le regreso el abrazo.

Es un gusto tenerlos aquí.

Aja, dijo su primo y ella le dio una mirada nada dulce por lo que él se retracto saludándonos.

En efecto es un placer que estén aquí, traen alegría a nuestro hogar. Si como no si por ti fuera me hubieras sacado desde cuando pensé.

Ella le sonrio mas cortésmente, y es que quien no haría cualquier cosa por ver feliz a ese ángel.

¡Bella nos sirves el te!

Si abu, en un momento vuelvo.

¡Yo puedo ayudarte! Mi hermana pego un salto que hasta a mi me asusto.

Claro ven conmigo. Le dijo a mi hermana, que de seguro empezaría con su plan.

Permiso.

Yala Hija.

Si me permite decirlo, su nieta es hermosa.

Shukran, lo sé, ella es mayor tesoro, bueno nuestro mayor tesoro, dijo señalando a su nieto.

Si lo es, es una gema como no hay otra, contesto este.

POV BELLA

¿Quieres que te ayude a llevar algo?

No hace falta Alice de verdad yo puedo, con tu compañía es suficiente.

¡Bella! Entro samira en la habitación mirando a la hermana de Edward.

¡Salamaleicon! Alice abrió los ojos como platos, yo reí.

Ella te quiso decir hola.

Ahh si, respondió Alice. Un placer soy Alice cullen, hermana de Edward.

¡Hola! Soy Samira Huseid, mucho gusto.

El placer es mío.

Samira podrías decirle a Zoraida si ya termino los cuernos de gacela, y por favor llevarlos a la sala.

Claro bella, enseguida.

Alice me siguió hasta la sala y llegamos junto a mi abuelo y su hermano, no veía a Dimitri por ningún lado.

POV EDWARD.

Ella le tendió una taza a su abuelo.

¿La quiere con Azúcar o con miel? Me pregunto mirando a los recipientes que tenía enfrente.

Con 2 de azúcar por favor, y háblame de tu.

Ella sonrió y me tendió una taza, roce levemente su mano y una descarga de miles de voltios recorrió mi cuerpo.

Comenzamos a tomar el té, y Alice platicaba animadamente con el abuelo de bella, parecía realmente interesada con las cosas que él le platicaba acerca de su pueblo, por mi parte no podía dejar de mirar a bella. Como acercaba su labios a la taza, creo que ella se percato por que se sonrojo y miro hacia otro lado.

¡Voy a ver si están los cuernos de gacela Abu!

Yala hija ve.

Te acompaño. Me ofreci.

No hace falta de verdad.

Es mi país no es de caballeros que las damas realicen todo el trabajo. Así que insisto.

Ella asintió con la cabeza y empezó a caminar.

¿Cuántos años tienes bella?

¿Perdón?

Sonreí de lado, la mayoría de chicas me decía, que las volvía locas que hiciera eso, al parecer a bella también por que se sonrojo y miro sus pies.

Me acerque lentamente a ella. No escondas tus ojos, es una pena privar a alguien de tu mirada, le dije mientras acerque una de mis manos a su mentón y lo levante ligeramente para ver de nuevo sus ojos. Es como negarle el agua a un sediento. Ella me observaba con los ojos muy abiertos.

¿Qué edad tienes bella? Repetí de nuevo mi pregunta.

17 respondió ella.

Eres joven, si ella es una niña y tú un depravado que estaba pensando en cómo se verá sin el vestido que está usando, me reprocho mi subconsciente. Ella sonrió.

Y tú, pregunto con algo de pena, mordiéndose el labio, ese gesto me provoco un serio problema en mi entrepierna, esta niña es demasiado deseable y lo peor es que no se da cuenta. Solté su mentón y le sonreí. 24 le dije.

Tampoco eres tan viejo. Rio y se dirigió a la mesa por una charola que contenía una especie de panecillo.

Déjame ayudarte, trate de tomar la bandeja pero ella se puso enfrente por lo que quedo atrapada entre la mesa y yo.

¡Lo siento! Me dijo.

Fue mi culpa, le dije.

Me dejas salir, por favor.

¿Te incomoda mi presencia? Le pregunte, si me decía que si entonces me alejaría.

No, no es eso, es que alguien puede entrar y esto daría una mala impresión, no es bien visto que una mujer y un hombre estén solos.

Tienes razón, me disculpo.

Descuida, ella sonrió, y me aparte un poco para que pudiera salir.

Vamos mi Abu nos espera, si claro.

Por lo menos supe que mi presencia no le incomodaba, eso era un avance lo siguiente seria convencerla de salir conmigo, se lo pediría a su abuelo, no perdía nada con intentar.

Ella se giro pero al hacerlo se golpeo con mi pecho ya que no me habia retirado del todo, asi que la charola cayó en el suelo. Ella estaba apunto de caer pero la sostuve en mis brazos, ella se aferro a ellos.

¿Estás bien?

Si gracias.

¿Qué pasa ayuni? Entro la mujer que nos abrió la puerta tirándome dagas con los ojos por la forma en que nos encontró.

Nada Zoraida, es que me tropecé y los cuernos de gacela se arruinaron, soy muy torpe.

Eso no es cierto, le dije pasando un mecho de cabello detrás de su oreja, ella se sonrojo.

La señora en cuestión se aclaro la garganta.

Descuida Bella, vuelve con tu abuelo, ahora yo arreglo esto.

Regresamos con su abuelo y ella le explico el accidente con los bocadillos. Después de unos minutos llego la señora con otros bocadillos.

Esto esta riquísimo.

Mi nieta cocina muy bien.

¡Abu! No es cierto.

Pero es la verdad, están deliciosos.

Tienes que darme la receta bella, Mi jasper tiene que probar estos panecillos, ¿Qué son?

Son cuernos de gacela.

Alice si tu cocinas te apuesto que el pobre de Jasper quedara en el hospital.

Oye no soy tan mala en la cocina, ella me saco la lengua como una pequeña niña.

Bella rio y fue música para mis oídos.

Puedo enseñarte si gustas. Le dijo mi ángel.

¿En serio bella? Ella asintió dando un sorbo a su te.

Ohh, gracias bella, gracias, muchas gracias.

De nada.

Ahora que estén en su casa, bella puede ir a enseñarte como se cocinan los cuernos.

¿Casa? Pregunto mi hermana.

Oh si, es que el abogado nos dijo que puedo tomar posesión de la casa de Cayo.

¿Tienes una casa aquí en marruecos? Yo asentí con la cabeza.

¡Qué bien! Abra que decorarla, comprar muebles, hay tanto que hacer, pero bella me puedo ayudar ¿Verdad que si?

Alice… le dije.

Claro que puede, verdad Ayuni.

Si Abu, será un placer.

Si, si , si, Alice daba saltitos por la sala.

¿Siempre es así?

Sí, siempre. Le dije a mi ángel.

Además Bella puede mostrarles Fez, así se adaptaran más rápido.

Eso sería muy amable de su parte don Alejandro.

Dime Alejandro solamente Edward.

Gracias.

Le sonreí a bella, no podía dejar de hacerlo.

Alice es tarde, vámonos.

Adiós bella.

Beslama, Alice.

¿Bes, que?

Ella rio, Beslama quiere decir Adiós.

Ahh, no me aguante y reí

No te rías ya aprenderá.

Me alegre porque me trato de tu sin que se lo pidiera, ella se percato y se sonrojo.

Don Alejandro lo llaman por teléfono.

Lo siento me tengo que retirar bella acompáñalos, por favor ayuni.

Ella asintió y nos acompaño a la salida.

Nos vemos bella fue una tarde maravillosa. Alice se despidió de ella con un beso.

Gracias, fue una tarde muy placentera, mañana vengo por ti para que nos muestres marruecos.

Claro, ella miraba sus manos.

Bella que te dije de tus ojos. Ella reacciono y levanto su mirada.

Gracias, tus ojos son hermosos.

Los tuyos igual, son verde como la esmeralda. ¡Por Ala yo dije eso! Los tomates tendrían envidia de su color.

Descuida, no me molesta que lo digas, pero tus ojos son más hermosos.

Hasta mañana.

¡Hasta mañana! Me acerque y le di un beso en la mejilla, no sabía cómo lo tomo porque solo abrió muchos los ojos, nos subimos al taxi y partimos rumbo al hotel. Después de todo, haber venido a marruecos estaba siendo más placentero de lo que espere.


CAPITULO II TICED CAP I


CAPITULO I
POV EDWARD.

Mi día no podía ir peor, encima de que mi hermana había insistido en hacer el viaje conmigo, por su culpa habíamos perdido el avión a marruecos, así que tuvimos que utilizar nuestro avión privado, no es que me molestara pero si solo íbamos a estar un día, para que hacer viajar al pobre de James, el si tiene familia con la cual convivir. Y Alice a veces solo piensa en su comodidad.

En fin, después de todo tampoco es su culpa, no, la culpa es de ese señor, mi dichoso tío lejano, que me heredo sus tierras en marruecos, ni si quiera sabía que existía, pero según lo que me dijo Carslie, quería mucho a mi madre. Y al no tener otros familiares me heredo todos sus bienes a mí.

Pero para reclamarlos tengo que hacer el dichoso viaje a marruecos, tengo que visitar a uno de los mejores amigos de mi tío, él es quien me contacto y con quien tengo que recurrir para que mi herencia sea cobrada.

¿Edward? -La vocecita de mi hermana me saco de mis pensamientos.

¿Qué pasa Alice?-

Crees, que me puedas llevar a la medina, Jane me dijo que hay muchas cosas lindísimas que comprar ahí.-

-Alice, este viaje es de negocios no de placer.

Pero, aunque sea un ratito, anda por fis, por fis,

Ya veremos Alice compórtate si, No hagas que me arrepienta de haberte traído.

TAN INFINITO COMO EL DESIERTO PROLOGO

LOS PERSONAJES PERTENECEN A STEPHANIE MEYER, LA TRAMA ES MIA. PROHIBIDA TODO REPRODUCCION TOTAL O PARCIAL DE LA MISMA.

PROLOGO.

Me llamo Edward Cullen tengo 24 años, soy soltero, y así espero seguir, aunque mi madre Esme insiste en que me case, según ella no puedo seguir solo. Mi padre Carlisle la apoya.

Tengo una hermanita que se llama Alice, puede ser un huracán cuando se lo propone, tengo todo lo que se podría querer pero aun así me siento vacio. Y no sé el por qué.


Mi familia es maravillosa, aunque tal vez el que sea una familia prestada es lo que me afecta.

Mis verdaderos padres, Edward y Elizabeth Masen murieron cuando yo tenía 10 años, desde entonces vivo con mis tíos Esme y Carlisle, y mi prima Alice, aunque ellos sean convertidos en mis padres y hermana.

Tengo un primo que se llama Emmet, está casado con Rosalie Hale la hermana de Jasper que es novia de Alice, en realidad soy el único de los cinco que es soltero, no es por que falten candidatas, pero ninguna ha logrado despertar realmente ningún interés en mi. Mi madre, Elizabeth siempre decía que encontraría a esa persona ideal solo con verla a las ojos, solo así sabría que ella era la indicada.

Pero no es fácil, estar siempre en espera de lo que los demás piensen de ti, de que quieren que hagas, si lo hiciste bien, es complicado y agobiante.

Podía estar rodeado de un mar de gente pero aun así me sentía tan solo, porque a veces la soledad es infinita, tan infinita como el desierto.












NUEVO CONCURSO

HOLA NIÑAS ESTE ES UN CONCURSO PARA TODAS LAS NIÑAS QUE VISITAN EL BLOG.

BUENO PARA DIGAMOS DARLE USO A LA NUEVA SECCION DE "LEYENDAS" HE PENSADO EN CREAR ESTE CONCURSO.

LOS PREMIOS SERIAN:
1.-UNA INVITACION AL BLOG SI NO LA TIENEN.
2.-SI YA TIENES UNA INVITACION AL BLOG, GANARIAS UN DRABBLE DE CUALQUIER HISTORIA QUE PREFIERAS Y DE CUALQUIER PERSONAJE.
3.- Y LA PORTADA DE LA LEYENDA.
4.- EL PDF DE CUALQUIER HISTORIA PARA LEERLA SIEMPRE QUE QUIERAS.

BASES:
DEBES SUBIR UNA LEYENDA POPULAR, NO TIENE QUE SER INVENTADA O ALGO SI, LO QUIERES LO PUEDES HACER PERO NO ES OBLIGATORIO.
LA LEYENDA PUEDE  SER CORTA O LARGA. DEL LUGAR DONDE RECIDAS O DE CUALQUIER OTRA CIUDAD.
CUANDO TENGAS LA LEYENDA VAS A LA SECCION "CONECTATE" Y LA SUBES.
LAS LEYENDAS SE PUBLICARAN AQUI EN EL BLOG Y LAS NIÑAS VOTARAN POR LA QUE MAS LE GUSTE Y ESA O ESAS SERAN LAS GANADORAS.

ESPERO QUE SE ANIMEN A PARTICIPAR POR QUE EN EL CONCURSO QUE ORGANIZO ANNEL NO SE ANIMARON Y  NOS HACIA MUCHA ILUSION QUE PARTICIPARAN.

martes, 28 de junio de 2011

ULTIMO CAP DE PERDONAME MI AMOR.


Capítulo Once

Bella creía que pasaría algún tiempo sin ver a Edward. Pero, cuando bajó a preparar el desayuno a la mañana siguiente, estaba en el cuarto de estar con su padre, tan relajado como si fuera su propia casa.

La miró cuando entró y la sonrió.

-Buenos días, preciosa. Estás guapísima con eso.

«Eso» eran unos vaqueros viejos y una camiseta verde. Bella tenía el día libre y no había esperado encontrar a Edward instalado en el cuarto de estar esperándola.

Le miró y se puso roja al recordar lo fácilmente que había sucumbido el día anterior. Edward notó su rubor y sonrió más ampliamente.

-No te esperaba -dijo ella.

-Me lo imagino. Qué tenemos de desayuno?

-¿Está peor el tobillo de Mary June? -preguntó ella sarcásticamente.

-No, pero me gustan tus tostadas. Y tu dulce compañía, preciosa.

-Sí que es preciosa -intervino Charlie-. No comprendo por qué sigue soltera.

-Me estaba esperando a mí -declaró Edward-. ¿Verdad, Bells?

-No me llames Bells.

-De acuerdo, encanto.

Ella comenzó a protestar, pero lo pensó mejor y se fue a hacer el desayuno.

Edward no dejó de observarla mientras desayunaba. Ella no comprendía qué querría después de lo sucedido.



-¿Quieres venir conmigo a ver una carrera de trotones? -preguntó Edward mientras Bella se tomaba el café-. O si no, podemos ir a ver los añojos de Gainesmor Farm. He visto uno por el que me gustaría pujar.

Ella inclinó la cabeza asombrada.

-Sabes que no entiendo de caballos.

-Está bien. ¿Y qué dices de un paseo por el bosque? O puedes coger la caña de pescar de tu padre y vamos a buscar lombrices.

Tengo... que trabajar en el huerto. La cizaña está acaban¬do con mis tomates.

Él frunció los labios y se encogió de hombros.

-Entonces nos ocuparemos de los tomates. Me da igual lo que hagamos siempre que lo hagamos juntos.

Charlie Swan mostraba una sonrisa de oreja a oreja. Se terminó el café y se puso de pie.

-Tengo que ver a Carlisle. Vuelvo al trabajo hoy. Antes de que protestes, Bella, el médico me ha dado permiso.

Ella arqueó una ceja.

-¿He dicho algo?

-No, y veo que no lo harás. Hasta luego, chicos. Cuando Charlie se marchó, Edward volvió al ataque.

-¿Estás segura de querer pasar el día escardando la cizaña? Ella le miró enfadada.

-No me voy a acostar contigo, si ésa iba a ser la siguiente pregunta.

-No, aunque me gusta más acostarme contigo que comer -dijo él, mirándola con ojos sonrientes-. Somos algo increíble haciendo el amor.

Bella clavó la mirada en la taza que sostenía. El corazón le latía violentamente porque él había utilizado aquel tono lán¬guido y sexy que ella recordaba tan bien.

-Sigo preguntándome qué habría sucedido si no me hubiera dejado llevar por la tentación aquella noche de hace cuatro años -dijo él con gesto ausente.

-Probablemente vivirías con Victoria y seríais felices para siempre.

-¿Eso crees? Yo no.

Se levantó, sacó un cigarrillo del bolsillo de la camisa azul y lo encendió.

-Lo único que Victoria y yo teníamos en común era que ambos pensábamos que ella era una belleza.

-Ella encajaría muy bien en tu forma de vida. Él se apoyó en el fregadero.

-Y tú también -dijo en voz baja. Ella se rió.

-Yo no. No sé nada de caballos y no sé moverme en sociedad.

-Pero eres auténtica. Eres sincera y obstinada y no huyes de las cosas. Tienes cualidades que admiro, Bells. El dinero no importa nada.

-A mí sí. Mira a tu alrededor. Ésta es una casa estupenda, gracias a tu padre y a ti, pero no es Flintlock. No he tenido un vestido bonito hasta hace poco y no sabía que un buffet de champán consistía en entremeses con distintas bebidas. Cuando entré en casa de Mike, su madre y su hermana me recibieron de uñas.

-Lo que yo pensaba. Las conozco hace años.

-No encajo en ese tipo de sociedad. Tenías razón cuando me advertiste sobre Mike. Sólo soy una campesina que podría tener algún futuro en la profesión de enfermera. Pero como... compañera de un hombre rico, soy un desastre total.

-No estoy buscando una querida -dijo él con voz de terciopelo.

Ella arqueó las cejas.

-Perdona, pero, ¿no es ése el puesto que me estabas ofre¬ciendo? ¿O tienes la costumbre de seducir a cualquiera que tengas a mano?

Él suspiró cansinamente mientras se llevaba el cigarrillo a los labios.

-Bella, ¿qué voy a hacer contigo?

-Podrías dejarme sola.

-No puedo.

Edward extendió una mano.

-Vamos a dar un paseo, Bells. Quiero hablar contigo -ella vaciló, pero al final se levantó. Se prometió a sí misma que era la última, vez que le obedecía.

Cogió la mano extendida y le siguió al exterior. Caminaron hasta la valla que llegaba al riachuelo que atravesaba la propiedad.

-Hace cuatro años -dijo él sin mirarla-, vine a tu casa el día de tu cumpleaños y te pedí que salieras conmigo. Aquella noche, cuando te recogí, llevabas un vestido azul estampado con mangas anchas y escote bajo. El pelo te caía sobre los hombros y olías a gardenias. Te llevé a cenar a un elegante restaurante y luego conduje hasta el río y aparqué en una zona desierta.

-Edward...

-Shh...

Cuando llegaron a la sombra de un roble, se volvió y la rodeó con sus brazos. Observó sus facciones atentamente.

-Entonces, empecé a besarte. Y tú me devolviste los besos. Puse la mano bajo el vestido y tú la dejaste allí. Comenzamos a besarnos febrilmente y, de algún modo, te llevé al asiento pos¬terior del Lincoln y te tumbé. Me dejaste que te desnudara. Era una noche clara y cálida. Hicimos el amor oyendo correr el agua y cantar a los grillos y después me dijiste que me amabas. Ella bajó la mirada.

-No es agradable que me lo recuerdes.

-No pretendo atormentarte, Bella. Quiero que compren¬das lo que sentí. Apenas tenías dieciocho años y eras virgen. Yo era mucho mayor, estaba prácticamente comprometido con Victoria y me desgarraban emociones contradictorias. No era mi intención que aquello sucediera, pero cuando me dejaste acariciarte no pude detenerme.

-Ahora comprendo que fui tan culpable como tú, Edward. Estaba loca por ti. Cuando me pediste que saliera contigo, pensé que ya no te interesaba Victoria y que yo podría tener una oportunidad. Debí comprender que un hombre como tú no se interesaría por una campesina cuando podía tener a una princesa como Victoria. Pero entonces no lo pensé.-

Él tiró el cigarrillo y le cogió la cara entre las manos.

-Nunca me acosté con Victoria. Lo que sentía por ella era fundamentalmente sexual. Cuando te poseí, no pude seguir de-seándola. Por eso me fui alejando de ella. No tenía nada que darle.

Ella le miró a los ojos y lo que vio la dejó atónita.

-Cuando me contaste por qué me habías pedido que salié¬ramos, deseé morir -confesó Bella-. Casi te había asediado. Fue muy humillante.

-No para mí -murmuró él-. Durante toda mi vida, las mujeres me han perseguido porque soy rico. Tú fuiste la primera, y la última, que me quiso por mí mismo.

Ella sonrió.

-Eras muy especial.

-Y tú también.

Se inclinó y la besó con ternura.

-Tu cuerpo me obsesionó cuando te fuiste de Lexington. Tu cara. Tu voz. No podía dormir porque recordaba tu cuerpo bajo el mío y tus gemidos... ¿Sabes cuánto me excita oírte gemir cuando te hago el amor?

-Eres tan... apasionado.

-Y tú también, encanto. Contigo es mucho más que la unión de dos cuerpos. Cuando te poseo, Bella, pienso en hijos, ¿sabes?

La besó largamente mientras ella temblaba y se aferraba a sus antebrazos. Sin dejar de besarla, la cogió en brazos y la dejó en el suelo, a la sombra.

Se tumbó junto a ella y comenzó a acariciarla reanudando el beso.

-No -gimió ella.

Pero sus manos se deslizaron bajo la camisa entreabierta acariciaron la cálida carne y el suave vello.

-Me deseas -susurró él con voz ronca-. Te deseo. Es único que importa.

-No quiero... que me utilices. ¡No quiero!

-Tócame aquí -dijo él moviéndole la mano por el pecho.

-¡Oh, Edward! Esto no resuelve nada.

-Sí lo resolverá.

Le levantó la camiseta dejando al descubierto los pechos desnudos y excitados.

-Tienes unos pechos maravillosos, Bells -susurró antes de inclinar la cabeza.

Estuvo perdida desde el primer roce de su boca. Edward susurró algo que no pudo entender. Él comenzó a desabrocharle los vaqueros sin dejar de acariciarle los pechos con la lengua y los dientes.

-Por favor, Edward, por favor. No lo soporto.

-Sólo hay un modo de hacerlo.

Se colocó sobre ella, con su boca sobre la suya y las manos rodeándole los pechos. La miró escrutadoramente a los ojos.

-Dime que me amas, Bella y te amaré de tal modo que no lo olvidarás mientras vivas. Te haré llorar de placer.

-Por favor, Edward...

-Dilo, pequeña -susurró él, jugando con la cremallera de los vaqueros-. Vamos. Dilo, Bells.

Ella cerró los ojos. ¿Por qué no? Después de todo, era suya. Era suya.

-Te amo -susurró, abriendo los ojos-. Siempre te he amado. Siempre te amaré.

Él vaciló y siguió mirándola.

Ella deslizó las manos entre sus cuerpos para acariciarle el pecho.

-¡Oh, Dios! ¡Qué dulce es esto! -gimió, apretándose contra él-. Te deseo. Te deseo aquí, bajo el sol. Quiero mirarte, quiero que me poseas.

Él enloqueció. La desnudó con manos temblorosas y luego se deshizo de sus ropas y volvió a ella febrilmente.

Bella se rió. Se rió mientras él la abrazaba y la apretaba contra la tierra.

-Te amo -gritó con una voz que apenas reconoció: Sus dedos se crisparon en la espalda masculina mientras él la penetraba.

-Sí, mírame -dijo Bella agitadamente- ¡Mírame!

-Bella -gimió él.

Ella buscó una de sus manos y la apretó con la suya.

-Me perteneces -susurró.

-¡Oh, Dios! Sí.

Él cerró los ojos y dejó caer la cabeza junto a la de ella mientras su cuerpo se tensaba y convulsionaba.

-¡Te... amo!

Bella sabía que era la pasión lo que le hacía decir aquello. Pero no le importaba. Era maravilloso compartir con él aquel instante. Durante una pequeñísima fracción de tiempo era suyo, totalmente suyo.

Él tembló entre sus brazos durante un largo instante. Y esta vez no se apartó en seguida. Se derrumbó sobre ella y permaneció inmóvil y jadeante mientras ella le acariciaba. Por encima de ellos, en los árboles, cantaban los pájaros.

-Abrázame, Bella. Abrázame.

-¿Estás bien?

-Sí. ¿Y tú?

Ella sonrió contra su bronceada mejilla.

-No lo sé.

Él consiguió incorporarse para mirarla con auténtica ado¬ración.

-No dejes de amarme nunca -susurró, besándola en los párpados cerrados-. No comprendí lo que me ocurría hasta que fue demasiado tarde. Y entonces no pude recuperarte.

-¿Me amas? -preguntó ella, insegura.

-¿Cómo puedes preguntármelo después de hacerte el amor así?

-El deseo...

-Amor físico -la corrigió él-. Porque eso es lo que existe entre tú y yo. Siempre lo fue, incluso la primera vez.

-Pero me dejaste marchar. Él la besó en la frente.

-Tenía que hacerlo. Lo había complicado todo al compro¬meterme con Victoria. Tuve que obligarla a romper el compro¬miso y para entonces estabas instalada en Louisville. Te escribí, pero no me contestaste. No te culpé, después de cómo te había tratado. Pero fueron cuatro años espantosamente largos, Bella.

-¿Por qué no me lo dijiste cuando volví?

-Te amaba mucho, pequeña, pero cada vez que intentaba acercarme a ti, me rechazabas.

-No lo sabía.

-Sí, lo comprendo. Y luego empezó a rondarte Mike Newton. Sentí deseos de matarle.

-Me comprendió en seguida. Fue mi mejor amigo. Sabía lo que sentía por ti. Salía conmigo para ponerte celoso.

-Tuvo éxito. Me aterraba la idea de perderte. Sobre todo a partir de ayer. Perdí la cabeza cuando te tuve en mis brazos en ese dormitorio. No me habría detenido aunque me fuera la vida en ello. Y cuando dijiste que te ibas a casar con él...

-Fue un último intento para salvarme de ti.

-Y mira dónde te tengo -musitó él, levantando la cabeza para mirar sus cuerpos unidos.

Ella se ruborizó.

-¡Edward!

-¿Te avergüenzas?

-Sí. ¡Por el amor de Dios! ¿Qué pasaría si viniera alguien?

-Podemos entrar y hacerlo en la cama. O podemos ir a la ciudad a conseguir una licencia matrimonial -añadió con una sonrisa maliciosa mientras se apartaba de ella.

Bella se sentó y le miró boquiabierta mientras se ponía los pantalones y le tiraba los suyos.

-No me mires así. ¿No quieres casarte conmigo? Dormirías en mis brazos todas las noches. Incluso podríamos tener un hijo o dos si quieres.

Ella seguía mirándole con la boca abierta. Él la ayudó a vestirse, riéndose de su expresión aturdida.

-Menuda ayuda eres -murmuró mientras le ponía la ca¬miseta-. Mujer desvergonzada.

-Me he quedado... sin habla -tartamudeó ella-. ¿De verdad quieres casarte conmigo?

-¿No has oído lo que te he dicho mientras hacíamos el amor? Te amo. Lo que tengo en mente es una aventura para toda la vida, no un revolcón apresurado en el pajar. ¡Quiero tener hijos contigo, pequeña idiota!

-¡Oh!

-Hijos legítimos -añadió él-. Y no creas que no vi cómo te tocabas el vientre ayer y sonreías. Tal vez ya estés embaraza¬da. Tengo la impresión de que no soy estéril.

Ella le miró tímidamente.

-Puedo no encajar en tu mundo.

-Entonces construiremos uno nuevo para nosotros dos.- La hizo levantarse y le cogió la cara entre las manos.

-Te amo con todo mi corazón. Quiero vivir contigo hasta que me muera. Y cuando seamos viejos y llegue el final, quiero reposar en tus brazos eternamente. Porque lo único que temo en este mundo es vivir sin ti.

Las lágrimas llenaron los ojos de Bella. Él se inclinó y la besó.

-Yo siento lo mismo -dijo ella-. Nunca he dejado de amarte. Nunca hubo nadie más. Te entregué mi corazón y no podía recuperarlo.

-Entonces nos casaremos. Ella sonrió.

-Si estás seguro...

-Estoy seguro -murmuró él, sonriendo-. Estoy cansado de buscar excusas para venir por aquí a diario. Cásate conmigo y nos quedaremos en Flintlock. Mary June nos hará el desayuno.

-¿Quién cuidará de papá?



-Le buscaremos una criada. Alguien que sea también una buena niñera para cuando vengamos de visita.

-¡Oh, cariño! -musitó ella, rodeándole el cuello con los brazos.

-¡Oh, sí! -murmuró él y la abrazó estrechamente-. Bé¬same otra vez. Luego iremos a casa a darles la buena noticia. Incluso llamaré a tu amigo Mike y se lo diré.

-¡Qué generoso!

-Ahora puedo permitirme ser generoso. La besó suavemente.

-Tengo el mundo entero en mis brazos.- Ella suspiró.

-Se me acaba de ocurrir algo. -

-¿Qué?

-Cariño, todos nuestros hijos tendrán ese extraño color cobrizo. -Él se echó a reír.

-Calla y bésame.

Ella seguía sonriendo cuando él la besó. Mientras se besa¬ban, pensó que no le importaba nada tener hijos con cabello cobrizo. Destacarían entre la gente, lo mismo que su guapo padre.

Recordó haber leído en alguna parte que la venganza es como el ojo de un tigre, cuya visión se estrecha. Así había visto ella a Edward, odiándole por lo que le había hecho. Pero todo había merecido la pena. Su tigre tenía los ojos verdes y, aunque nunca pudiera meterle en una jaula, sería feliz corriendo libre¬mente junto a él. Cerró los ojos y suspiró mientras le acariciaba la mejilla con la mano izquierda. Mentalmente pudo ver el anillo de oro que él le pondría en el dedo. Sería un círculo de amor interminable.
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Espero que lo disfruten beso.

ORACION A MI SEXY VAMPIRITO

Edward de mi guarda
De mi sexy compañia
Bebete mi sangre
De noche y de Dia
Hasta que caiga en tus brazos
Y sea tu marca de heroina