
Era muy temprano aun. Tania estaba sirviendo el desayuno mientras yo leía el periódico, hace dos días se había inscrito en un curso de mecanografía, el deje por que no tenía mucho tiempo que dedicarle, pasaba horas y horas en el trabajo, eso me servía para tener algo que hacer y no divagar, ahora tenía más trabajo que nunca. Jasper cumplió su palabra y renuncio, no le insistí ya cuando se le pasara el enojo regresaría. Maldije una vez más a Ella, no solo se hirió a mí, sino que aun sin verla seguía causando problemas. No me permitía pensar mucho en ella y mucho menos pronunciar su nombre, aunque de lo primero no salía muy exitoso, todas las noches cuando me iba a dormir…no podía evitar recordar su tersa piel, sus delicadas curvas, sus ojos chocolate mirándome como si … la odiaba. Por culpa no podía tocar a nadie más, la maldita se coló tan hondo que siento que la engaño cuando beso a Tania, no la había follado desde que llegamos…por lo menos no conscientemente, solo una vez hace tres noches cuando el dolor se había vuelto insoportable y el alcohol había sido la mejor medicina junto con la compañía de Tania. Recuerdo haberla llamado, haber pronunciado su nombre…pero Tania no se quejo, no hizo ni dijo nada. Solo se quedo ahí, enterrando sus uñas en mi espalda mientras ambos llegábamos.