Capitulo
8
El maullido de un gato
Isabella
Una semana había
pasado sin que Edward y yo habláramos o nos viéramos, para el caso. Después de
esa noche, hicimos lo mejor para evitarnos. Llovía casi todos los días, y era
simplemente más sencillo colocarme la capucha o esconderme bajo el paraguas
hasta que estaba segura en los confines de mi apartamento. No estaba segura por
qué seguía pensando en él. Cada vez que cerraba los ojos, lo veía: riéndose de
mí, o ayudándome, o sólo escuchando. Lo que más echaba de menos era que sólo
estuviera ahí y escucharme. Me sentía mal, a pesar que no tenía la intención de
ser tan crítica, generalmente no lo decía. No pude evitarlo, pero esa tampoco
era una excusa.
Podré verlo hoy.
¿Por qué me importa?
Porque necesito
disculparme.
―Isabella, aquí
estás.
La voz de la Sra. Cullen
me sacó de mi batalla mental. Llevaba un lindo y simple vestido beige bajo su
bata blanca, con su cabello gris rojizo recogido.
―Lo siento, me llevó
mucho tiempo responder sobre el mural…
―Está bien, no estaba
esperando que dejaras todo y vinieras directo a mí. ¿Cómo estás, querida?
―Bien, gracias. ¿Me
preguntaba si debería llamarla Sra. Cullen o Dra. Cullen? ―Era la jefa después
de todo, y llevaba una bata blanca.

