Capitulo
9
Un grito
de ayuda
Edward
Buscando mi teléfono, miré fijamente
hacia el fondo, su pintura de un pequeño niño simplemente parado en la lluvia,
un paraguas roto a sus pies.
¿Qué está haciendo
ahora?
Después de un segundo pensando, le
mandé un texto.
Artista estafadora.
¡Pensé que estábamos
siendo civilizados!
Sonreí.
Lo siento, es la
costumbre.
Sí, seguro, doctor
Idiota… “Lo siento, es la costumbre”.
¿Estás aquí? No pude verla esta
mañana.
Esperando
provisiones. No estaré ahí hasta más tarde. ¿Todavía en el hospital?
Saliendo ahora.
¿Bebidas esta noche?
Si tú invitas.
Tacaña.
Piensa en ello como
un elogio que confío en tus opciones alcohólicas.

