Isabella
La
primera noche de Tanya salió a pedir de boca. Era una natural, y gracias a que
teníamos el mismo tamaño, fue capaz de llevar el traje de Caperucita Roja que Zafrina
había comprado para mí. Le dije a Zafrina que hiciera otro pedido de trajes de
mi talla, pero diferentes a los que ya tenía. Zafrina me dijo que tardarían un
par de días, pero que estaba bien. No me importaba compartir con Tanya hasta
entonces.
Cuando
fui a hablarle sobre el coqueteo sutil, me di cuenta de que ya lo estaba
haciendo.
Cuando pensé
en hablarle de las botellas con mezcla de la casa, llenas de té helado, Tanya
ya se había dado cuenta.
Y cuando
la vi inclinándose sobre la barra para colocar un beso en la mejilla de un gran
gastador, estaba un poco molesta. Estaba claro que no era necesario.
Las
chicas en el escenario estaban bailando una canción de Rihanna "Bitch
Better Have My Money", y yo estaba hipnotizada. Balanceaban sus caderas
con delicadeza, sus pechos ocultos detrás de pasteles espumosos, y sus
expresiones eran sensuales. Realmente eran bellezas, nuestras Doce Diamantes.

