Capitulo 25
Isabella
La habitación del
hotel estaba muy tranquila después que se fue Edward. Sola con mis
pensamientos, levanté y dejé el teléfono, por lo menos una docena de veces. ¿A
quién podría llamar? No había nadie con quien pudiera contar para una opinión
imparcial. Mi situación era demasiado parecida a casa para mi mamá o mi
hermana. Siempre estaba Rosalie. Pero había estado con Emmet desde que tenía
catorce años y creía en los finales de cuentos de hadas. Su realidad no
involucraba a una niña pequeña, a una ex ingeniosa, o crecer con un padre que
la olvidó y a una madre que estaba demasiado triste para irse de la casa
durante años.
Guiándome por la
tristeza de mi situación, hice algo que nunca pensé que haría. Encendí mi
portátil.
Querida
Alice,

