Capitulo 20
Cypress, Alaska les da la bienvenida
Edward
No podía apartar la
mirada de ella. Estaba seguro que nadie más podría tampoco. Se aferró al brazo
de la silla como un gato sujeto a una cortina de ducha, con los ojos cerrados.
El avión tembló de nuevo y se mordió el labio inferior, respirando hondo.
―¿No vuelas a casa a
menudo?
―Conduzco.
―¿Conduces de Nueva
York a Alaska? ―Tenía que estar bromeando.
Asintió.
―No está tan mal.
Tardo unos tres, casi cuatro días, y me detengo a tomar fotos de paisajes y lo
que sea. ―El avión tembló de nuevo, y parecía que iba a llorar.
Necesito calmarla, pensé, poniendo mi
mano sobre la suya. Sólo entonces abrió los ojos por primera vez desde que
despegamos. No había estado tan mal en el primer vuelo, el viaje fue tan suave
que se durmió, pero ya que este era mucho más pequeño, ahora podía sentir cada
golpe de las nubes.
―¿Por qué tu
acrofobia es tan mala? ―Hablar a menudo ayudaba.



