Esta misma semana hace un año, Edward Cullen
se había quedado atrapado en un ascensor totalmente a oscuras. Y entre la
oscuridad, la opresión y la manera en que se habían disparado los recuerdos de
los momentos más terroríficos de su vida, había sido su peor pesadilla hecha
realidad.
Y su total salvación.
Porque no había estado solo en el
ascensor.
No. Para nada. Isabella Swan había estado
atrapada allí con él. Y parecía imposible para él que ella fuera una extraña en
ese momento, porque ahora era la persona que más lo conocía en el mundo. Quizás
incluso mejor que él mismo.
Ciertamente, ella había cambiado todo en su vida y lo que pensó que sería.


