Capitulo 16
Edward
Las
cosas se habían salido de control con Isabella. No podía dejar de pensar en
ella —su voz, sus pensamientos, su risa, su olor, su sabor, su cuerpo
delicioso, sus labios—. Ella. Había hecho justo lo que me había prometido que
no haría, había permitido que entre nosotros surgiera una unión que no iba a
ser capaz de dejar atrás dentro de un par de meses. ¿Una unión? Dios, estaba
prácticamente obsesionado con ella. Estaba colgado, loco por completo. Sin
embargo, debía dejarla atrás. Y eso haría. Porque cualquier otra cosa era
impensable. Me sentía como si estuviera ahogándome en ella, y como cualquier
persona en ese trance, mi reacción instintiva era mover las piernas y
resistirme, pelear. Luchar contra eso que se había apoderado de mi cuerpo y de
mi corazón. Luchar contra ella.
Me
quedé mirando sin ver el pueblo desde la colina que había bajado en trineo con Isabella
meses atrás… El día que empecé algo con ella, ya no hubo vuelta atrás.

