Capítulo 13
Los
exámenes de mitad de periodo se fueron de un tirón. Era la mejor de todas
mis clases, y aunque dos veces el chico sentado a mi lado o delante
de mí fue elegido para la prueba de ADN, yo nunca lo fui. Fue con
un gran suspiro de alivio que empaqué mis escasas pertenencias y seguí
a Edward
en un transbordador con destino a Apolo.
Era
un vuelo más largo que el que yo había tomado para llegar a la Academia de Forks en
primer lugar, pero el vertedor de propulsión de hidrógeno más Rápido que la
Luz aseguró que aún tardaba menos de un día para llegar a la luna más hermosa
en el sistema Prometeo. Miré ansiosamente por la ventana mientras aterrizábamos,
queriendo ver la belleza de primera mano.
La
mayor parte de las masas de tierra de Apolo eran largas y delgadas—cubrían tres
cuartas partes de la superficie de la luna, casi como franjas. Y entre ellas estaban
kilómetros y kilómetros de océano de azul verdoso claro. La combinación
hacía que casi todos los lugares que visitaras fueran la playa.
Algunas
de las franjas más gruesas de la tierra tenían montañas también, las que
conducían directamente hacia el mar. Según Edward,
la casa de su familia
estaba situada en una de estas.


